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Tuberculosis en la infancia (I)


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Título de la revista/monografía: Tuberculosis en la infancia (I)
Coordinador del la monografía: Evaristo Tardío Torío y José Alcaide Megías
Número/fecha: 123
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Artículos (Resúmenes e Introducciones)
Título del artículo: Tuberculosis en la infancia
Tipo de contenido: Introducción
Autores: E. Tardío Torío y J. Alcaide Mejías

Título del artículo: Tuberculosis: etiología y epidemiología
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: J. Alcaide Megías, M.ª Nieves Altet Gómez y E. Tardío Torío

La tuberculosis es una enfermedad transmisible, causada por el complejo Mycobacterium tuberculosis, generalmente de evolución crónica, que se caracteriza por la formación de granulomas. Su localización preferente es el pulmón (en el 80% o más de los casos), aunque puede afectar a cualquier otro órgano. En España son enfermedades de declaración obligatoria la tuberculosis respiratoria y la meningitis tuberculosa (Real Decreto 22/10/1995), aunque en diversas Comunidades Autónomas también se han de declarar el resto de localizaciones clínicas.
Título del artículo: Inmunología de la tuberculosis
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: E. Sánchez Sánchez y E. Tardío Torío

La prevención de la infección y de la enfermedad, y su tratamiento efectivo, son los factores más importantes para el control de la tuberculosis a largo término, y para esto, es necesario un mejor conocimiento de los mecanismos inmunopatológicos involucrados en su patogenia .
En la expresión de la enfermedad tras la infección, no sólo interviene la virulencia del bacilo, sino que existe una compleja serie de interacciones huésped-parásito en las que se establece una competición entre el agente patógeno intentando establecerse en el pulmón y la inmunidad emergente, principalmente celular, del huésped que intenta eliminarlo, limitar su crecimiento o, al menos, impedir su difusión en el organismo. En este contexto podrían intervenir el terreno genético, el estado inmunitario, nutricional, edad, vía, forma y tamaño de la infección, así como la presencia de infecciones intercurrentes.
Dependiendo de estos factores, el bacilo puede ser inmediatamente eliminado (no infección), quedar dormido indefinidamente (infección latente), causar enfermedad tras la infección (tuberculosis primaria) o muchos años después (reactivación tuberculosa).
Sólo del 5% al 10% de las personas infectadas desarrollan enfermedad activa en algún momento de su vida, aun así, basándose en los datos clínicos y epidemiológicos, en la edad pediátrica existe una mayor propensión para el desarrollo de enfermedad tuberculosa pulmonar y extrapulmonar cuando se compara con la edad adulta.
Título del artículo: Clínica de la tuberculosis
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: J. Luis Séculi Palacios

No existe una forma clínica específica de tuberculosis. Al igual que el estudio radiológico, cualquier sintomatología clínica tiene su interpretación específica como inespecífica sorprendiendo la escasez de signos y síntomas, con los hallazgos radiológicos, sobre todo en la tuberculosis pulmonar primaria, de tal manera que su diagnóstico en el 60-70% de casos tiene lugar durante el estudio de contactos en el entorno.
El niño, al recibir el contagio bacilar de un foco de infección, recibe los bacilos por vía aérea y se desarrollan en los alvéolos. Es por ello que el 85% de los casos la localización más frecuente es la pulmonar, aunque también pueda presentarse en cualquier otro órgano .
Una vez ocurre el contagio puede tener lugar:
a) La destrucción total bacilar impidiendo la infección.
b) La infección tuberculosa, que se distingue únicamente por la prueba tuberculínica positiva y en la que no existen síntomas ni signos sugestivos de la enfermedad. También se llama primoinfección subclínica o fase de viraje tuberculínico.
c ) La enfermedad tuberculosa, si la primoinfección no es controlada por el organismo se presenta la tuberculosis primaria en donde ya aparece alguna manifestación clínica y radiológica, también bacteriológico, anatomopatológica, humoral e inmunológica .
Es muchas ocasiones es extremadamente difícil poner el límite entre infección y enfermedad, lo que nos llevará a la dificultad de iniciar una quimioprofilaxis o un tratamiento completo.
La sintomatología de la tuberculosis es diversa e inespecífica, unos signos y síntomas son propios de la enfermedad y otros dependerán del órgano afecto, son más frecuentes en el lactante y en el niño pequeño con afectación del estado general y debido sobre todo a problemas de compresión ganglionar, pudiendo iniciarse con cuadros de tos seca, disnea y bronquitis obstructiva. Tradicionalmente se ha considerado la tuberculosis como la “gran simuladora”.
Título del artículo: Diagnóstico de la tuberculosis infantil
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: S. Liñán, N. Cobos, S. Gartner y A. Moreno

El diagnóstico de la tuberculosis (TBC) depende, en un elevado porcentaje de los casos, del índice de sospecha. La confirmación diagnóstica de la tuberculosis se hace con frecuencia difícil, sobre todo en la edad pediátrica. Los cultivos suelen ser negativos y la radiografía de tórax es con frecuencia inespecífica. Normalmente podemos encontrar tres grupos de niños en los que se investiga la tuberculosis:
Grupo I. Pacientes que han sido identificados como reactivos a la tuberculina en el contexto de campañas de detección.
Grupo II. Pacientes sometidos a estudio por contacto con enfermos activos.
Grupo III. Pacientes en los que la sintomatología puede ser sospechosa de tuberculosis y se procede a su estudio diagnóstico.
Los métodos a utilizar serán algo diferentes en cada grupo señalado. Analizaremos cada uno de los apartados que conforman el diagnóstico de esta entidad.




 
 

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