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Proliferaciones vasculares cutáneas (III) (Neoplasias benignas)


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Título de la revista/monografía: Proliferaciones vasculares cutáneas (III) (Neoplasias benignas)
Coordinador del la monografía: Luis Requena
Número/fecha: Volumen XVII • N.º 3 • MAYO-JUNIO 2004
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Artículos (Resúmenes e Introducciones)
Título del artículo: Introducción
Tipo de contenido: PROLIFERACIONES VASCULARES CUTÁNEAS
Autores: Editorial

El tercer número de Monografías del 2004 lo dedicamos a la tercera parte de las “Proliferaciones vasculares cutáneas”.En esta Monografía, que igualmente dirige el Dr. Luis Requena y escriben los Dres.Omar Sangueza, Rita Pichardo y Celia Requena, cuya procedencia ya ha sido indicada en números anteriores, se estudian las “Neoplasias benignas”. En este número monográfico de tumores benignos desarrollan 18 capítulos, concretamente del 24 a 41. En ellos, después de una introducción, estudian las características clínicas, histológicas y su tratamiento. No voy a detallar, como en números anteriores, las subdivisiones de cada capítulo. Sólo los enunciaré señalando entre paréntesis el número del capítulo a que corresponde:Angioma serpiginoso (24). Hemangiomas infantiles (25). Hemangiomas seniles (26). Hemangioma arteriovenoso acral (27). Hemangiomas de células en tachuela (28). Hemangioma microvenular (29). Hemangioma en penacho (30). Hemangioma glomeruloide (31). Hemangioma elastótico adquirido (32). Hemangioendotelioma kaposiforme (33). Linfangioendotelioma benigno (37). Proliferaciones vasculares benignas en piel irradiada (38). Tumores glómicos (39). Hemangiopericitoma (40) y Miofibroma cutáneo del adulto (41). En este recorrido por las neoplasias vasculares benignas, estoy convencido de que no han dejado atrás ninguna ya que la revisión es exhaustiva. Queda en sus manos esta Monografía para que sean Vdes. quienes la juzguen ya que personalmente no puedo dejar de congratularme por el hecho de tener como colaborador de esta Monografía, y Subdirector de Monografías en Dermatología, al Dr. Luis Requena que no sólo es un experto en dermatopatología, como se le reconoce mundialmente, sino que es un magnífico docente y prueba de ello es la fácil estructura con la que ha planteado este difícil tema.
Título del artículo: Angioma serpiginoso
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El angioma serpiginoso es una neoplasia vascular que resulta de una proliferación de células endoteliales con formación de nuevos capilares y no es una simple dilatación de los capilares preexistentes como sucede en las telangiectasias. Desde el punto de vista clínico, el angioma serpiginoso se caracteriza por la aparición de múltiples máculas diminutas, de coloración rojo o púrpura, agrupadas en una placa y que se extienden con un trayecto lineal o crecen por los bordes durante meses o años, con un patrón serpiginoso o circinado. Con frecuencia la zona de piel afectada por un angioma serpiginoso muestra un fondo de eritema difuso. La lesión es sintomática y afecta preferentemente a mujeres jóvenes, en las que las lesiones comienzan a desarrollarse durante la infancia y se extienden durante la adolescencia y el principio de la vida adulta. Las lesiones de angioma serpiginoso tienen predilección por asentar en las extremidades, especialmente las inferiores.Habitualmente el angioma serpiginoso es una lesión unilateral. Histopatológicamente, este angioma aparece constituido por grupos de capilares dilatados que ocupan las papilas dérmicas y que muestran una pared de un grosor mucho mayor del que cabría esperar para capilares sanguíneos situados tan superficialmente. Los estudios ultraestructurales han demostrado que los vasos sanguíneos de pared gruesa de las papilas dérmicas corresponden a arteriolas dilatadas cuya pared muestra un doble componente: una capa interna constituida por un material de apariencia fibrilar delicado y fino y una capa externa compuesta por fibras de colágeno. Algunas lesiones de angioma serpiginoso regresan espontáneamente de forma total o parcial después de un período estable de duración variable. Se han descrito casos de angioma serpiginoso tratados con diferentes tipos de láser con buenos resultados.
Título del artículo: Hemangiomas infantiles
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

Los hemangiomas infantiles constituyen la proliferación vascular más frecuente en la infancia. Durante muchos años estos hemangiomas se han clasificados en tres categorías: capilares, cavernosos y mixtos. Sin embargo, Mulliken y Glowacki demostraron que todos los hemangiomas infantiles, en un momento dado de su evolución, muestran un patrón histopatológico homogéneo desde la superficie a la profundidad de la lesión. Entonces, los términos “capilar” y “cavernoso” son inadecuados tanto desde el punto de vista clínico como histopatológico. Es mucho más correcto denominar hemangiomas superficiales a los que presentan una coloración rojo brillante y hemangiomas profundos a las lesiones azuladas que aparecen cubiertas por piel normal.Los hemangiomas infantiles tienen una alta prevalencia, que es aún mayor en prematuros y en niños nacidos de madres en las que se ha realizado una biopsia corial durante el embarazo. Característicamente, los hemangiomas infantiles evolucionan a través de tres fases: una fase de crecimiento durante los primeros años de vida, un período estable de duración variable y finalmente una fase de regresión espontánea. La aparición de estrías blanquecinas de fibrosis en la superficie de la lesión es el primer signo clínico de regresión. Cuando la regresión se ha completado, el área previamente afectada puede mostrar una apariencia de piel normal, pero lo más frecuente es que se observen signos de atrofia, con telangiectasias y piel redundante de aspecto anetodérmico. Una coagulopatía de consumo, el denominado síndrome de Kasabach-Merritt, es una grave complicación de algunos hemangiomas de gran tamaño que consiste en la aparición de una púrpura trombocitopénica y una coagulopatía de consumo crónica. Parece ser que el síndrome de Kasabach-Merrit se presenta en niños con hemangioendotelioma kaposiforme y hemangioma en penacho.Hemangiomas cutáneos múltiples pueden coexistir con hemangiomas viscerales. Una afectación visceral intensa suele cursar con una elevada mortalidad durante los primeros meses de vida y la causa de la muerte suele ser la insuficiencia cardíaca congestiva. Los hallazgos histopatológicos en los hemangiomas infantiles varían con la edad de la lesión. Las lesiones iniciales son densamente celulares y están constituidas por células endoteliales globulosas que delimitan espacios vasculares con luces de pequeño tamaño.A medida que un hemangioma infantil madura aumenta el flujo sanguíneo a través de la lesión, las células endoteliales se aplanan y las luces vasculares se hacen más evidentes. La regresión de la lesión tiene lugar con fibrosis intersticial y metaplasia adiposa. Los estudios inmunohistoquímicos demuestran que las células que tapizan las luces vasculares expresan marcadores de células endoteliales y durante su fase proliferativa se pueden detectar altas concentraciones de numerosos factores angiogénicos. El tratamiento de los hemangiomas infantiles debe ser individualizado para cada paciente. La mayoría de las lesiones regresan espontáneamente durante los primeros años de vida y los mejores resultados cosméticos se consiguen con una actitud expectante. Sin embargo, cuando un hemangioma en crecimiento interfiere con estructuras o funciones importantes se requiere un tratamiento más activo. Las opciones terapéuticas incluyen los corticoides sistémicos o intralesiona- les, el interferón, las inyecciones de sustancias esclerosantes, la crioterapia, el láser, la compresión y embolización y la extirpación quirúrgica.
Título del artículo: Hemangiomas seniles
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

Los hemangiomas seniles, también conocidos como hemangiomas cereza, puntos rubí o manchas de Campbell de Morgan, son las lesiones vasculares más frecuentes en la vida adulta. Las primeras lesiones aparecen al principio de la vida adulta y la localización más frecuente es el tronco, incrementándose su número con la edad. Las lesiones se presentan como pequeñas pápulas hemisféricas de unos pocos milímetros de diámetro, coloración rojo intensa y superficie lisa, de consistencia firme que resiste la compresión. Histopatológicamente, un hemangioma senil está constituido por una proliferación de capilares que ocupan la dermis superficial. Estos vasos capilares muestran paredes de espesor variable y están tapizados por una única hilera de células endoteliales monomorfas. La luz de estos capilares contiene abundante número de hematíes y el estroma de la lesión es escaso. En las lesiones completamente desarrolladas se observa que la epidermis que cubre la proliferación de capilares de la dermis superficial ha perdido sus crestas, mientras que en los márgenes laterales existen collaretes de epitelio anexial delimitando la lesión y el resultado final es una pápula de morfología ligeramente pediculada. Los hemangiomas seniles no precisan tratamiento. Si por razones cosméticas se quieren eliminar algunas lesiones se puede utilizar la electrocoagulación, la crioterapia o el láser.
Título del artículo: Hemangioma arteriovenoso acral
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El hemangioma arteriovenoso acral es una neoplasia que aparece en adultos de edad media en forma de una pápula solitaria de coloración roja o azulada y que mide entre 0,5 y 1 cm de diámetro. La lesión afecta predominantemente a la piel de la cara, aunque también se han descrito lesiones en otras localizaciones.Habitualmente se trata de lesiones solitarias, aunque también existen pacientes con lesiones múltiples. Histopatológicamente, el hemangioma arteriovenoso acral está constituido por una proliferación bien delimitada de vasos de pared gruesa con una capa muscular bien desarrollada y una luz vascular tapizada por una hilera de células endoteliales. Los vasos de pared gruesa muestran una apariencia de arterias, pero las tinciones de fibras elásticas demuestran que carecen de una lámina elástica interna bien formada, por lo que en realidad se trata de venas dilatadas. La simple extirpación quirúrgica del hemangioma arteriovenoso acral es curativa.
Título del artículo: Hemangioma de células en tachuela (hemangioma hemosiderótico en diana)
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

Santa Cruz y Aronberg fueron los primeros autores en utilizar el término de hemangioma hemosiderótico en diana para describir esta lesión. Sin embargo, pronto se comprobó que muchas de estas proliferaciones vasculares con histopatología similar no presentaban morfología clínica en diana, y se propuso el término de hemangioma de células en tachuela (hobnail hemangioma) como la denominación más adecuada para nombrar esta lesión. Clínicamente, cuando la lesión muestra una morfología en diana clásica aparece constituida por una pápula central de coloración violácea o eritematosa y apariencia angiomatoide, que está rodeada por un estrecho halo pálido y un anillo periférico de apariencia equimótica. Con la evolución de la lesión, el halo equimótico de la periferia tiende a desaparecer, mientras que la pápula angiomatosa central persiste indefinidamente. Histopatológicamente, el hemangioma de células en tachuela muestra un patrón bifásico característico. El centro de la lesión está constituido por vasos dilatados, de morfología irregular, con una pared fina, que ocupan la dermis superficial. Algunos de estos vasos dilatados muestran proyecciones papilares que desde la pared penetran en la luz vascular y se entremezclan con trombos de fibrina en varios estadios de organización y recanalización. Lo más llamativo de estos espacios vasculares es que su luz y las papilas intravasculares estas tapizadas por células endoteliales abultadas que hacen prominencia en la luz vascular con una morfología en tachuela. Las áreas profundas y laterales de la lesión muestran una histopatología diferente. Estas áreas se caracterizan por presentar espacios vasculares de luz poco evidente, con morfología de grieta tapizada por células endoteliales aplanadas y fusiformes, que en conjunto parecen disecar los haces de colágeno preexistentes de la dermis. El hemangioma de células en tachuela puede mostrar hallazgos histopatológicos focales que recuerdan al hemangioendotelioma retiforme, al sarcoma de Kaposi en sus fases iniciales, al linfangioendotelioma benigno y al tumor de Dabska. Existen algunos hechos que apoyan la idea de que el hemangioma de células en tachuela con morfología en diana (el clásicamente denominado hemangioma hemosiderótico en diana) es el resultado de un traumatismo en un pequeño angioma o angioqueratoma preexistente, con el desarrollo posterior de trombosis y recanalización. La extirpación quirúrgica es curativa en el hemangioma de células en tachuela y no se han descrito casos de recidiva.
Título del artículo: Hemangioma microvenular
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El hemangioma microvenular es una lesión adquirida que crece lentamente como una placa asintomática con apariencia angiomatosa.Habitualmente se trata de una lesión solitaria que es ligeramente más frecuente en mujeres que en hombres y la localización preferente es en las extremidades, principalmente en los antebrazos.Histopatológicamente, el hemangioma microvenular aparece constituido por una proliferación mal delimitada de pequeños vasos sanguíneos de luz poco evidente, que se ramifican irregularmente y que están tapizados por una sola hilera de células endoteliales monomorfas. Esta proliferación afecta a todo el espesor de la dermis y a veces se extiende al tejido celular subcutáneo. El estroma de la lesión está constituido por haces de colágeno de apariencia normal o ligeramente esclerótico. El hemangioma microvenular es una lesión benigna y la extirpación quirúrgica es curativa.
Título del artículo: Hemangioma en penacho
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El hemangioma en penacho es una lesión que aparece más frecuentemente en niños y adultos jóvenes y tiene especial predilección por asentar alrededor del cuello, en la parte alta del tronco, los hombros o la espalda. Se trata de una lesión que crece lentamente, pero con una extensión gradual y puede afectar grandes áreas de la superficie corporal. Habitualmente este crecimiento se detiene después de algunos años, pero la lesión no muestra tendencia a la regresión. La apariencia clínica de este hemangioma es variable.Algunas lesiones muestran una morfología de máculas o placas de color marrón y otras tienen una apariencia claramente angiomatosa.Varios pacientes con síndrome de Kasabach-Merritt eran portadores de un hemangioma en penacho como lesión vascular causante de la coagulopatía de consumo y hoy se ha comprobado que el desarrollo de este síndrome no se debe al gran tamaño de un hemangioma infantil como clásicamente se pensaba, sino que se asocia con unos determinados tipos histopatológicos de hemangiomas, concretamente con el hemangioendotelioma kaposiforme y el hemangioma en penacho.Histopatológicamente, el hemangioma en penacho es característico. La lesión aparece constituida por múltiples lóbulos celulares que ocupan todo el espesor de la dermis y con frecuencia se extienden al tejido celular subcutáneo. Cada uno de estos lóbulos está constituido por agregados de células endoteliales que se disponen formando remolinos concéntricos alrededor de los vasos de los plexos vasculares preexistentes de la dermis. Los lóbulos neoformados están separados por dermis normal sin que se observe ninguna reacción estromal.Habitualmente se observan pequeñas luces vasculares de apariencia capilar en el espesor de lo lóbulos de células endoteliales. Este patrón en “perdigonada” de múltiples lóbulos constituidos por capilares y células endoteliales salpicados por la dermis es característico del hemangioma en penacho. Es muy raro que un hemangioma en penacho muestre regresión espontánea. Se ha recomendado radioterapia a dosis bajas y también se han conseguido buenos resultados terapéuticos con cirugía, laserterapia, dosis altas de corticoides sistémicos e interferón alfa.
Título del artículo: Hemangioma glomeruloide
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

Los hemangiomas glomeruloides del síndrome de POEMS aparecen como pequeñas pápulas hemisféricas, de consistencia firme y coloración roja o violácea, que miden desde unos pocos milímetros hasta 1-2 centímetros y que se localizan preferentemente en el tronco y las áreas proximales de las extremidades. Este hemangioma glomeruloide parece ser específico del síndrome de POEMS porque está curiosa lesión vascular no se ha descrito más que en pacientes con este síndrome. Desde el punto de vista histopatológico, el hemangioma glomeruloide se caracteriza por la aparición de múltiples estructuras vasculares dilatadas que en el interior de su luz muestran una proliferación de asas capilares recordando a la estructura del glomérulo renal. Estos capilares están tapizados por células endoteliales ovaladas o aplanadas y rodeados por pericitos. Muchas de estas células endoteliales muestran vacuolas en el interior de su citoplasma y con frecuencia se observan glóbulos eosinófilos, esféricos y homogéneos, que son PAS positivo y corresponden a depósitos de inmunoglobulinas, en el interior de estas vacuolas. Muchos pacientes con síndrome de POEMS tienen un curso progresivo de su enfermedad y el pronóstico es malo con independencia del tratamiento administrado.
Título del artículo: Hemangioma elastótico adquirido
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El hemangioma elastótico adquirido es una lesión que se desarrolla durante la vida adulta y muestra predilección por asentar sobre áreas cutáneas con daño actínico crónico, siendo la superficie extensora de los antebrazos y las caras laterales del cuello las localizaciones más habituales. Este hemangioma aparece como una lesión solitaria y parece ser que es más frecuente en mujeres adultas o ancianas. Clínicamente, la lesión consiste en una placa eritematosa o violácea, ligeramente infiltrada, bien delimitada y algo elevada sobre la superficie de la piel sana adyacente. Histopatológicamente, el hemangioma elastótico adquirido se caracteriza por una proliferación de vasos sanguíneos de apariencia capilar con una disposición en banda, distribuida horizontalmente a lo largo de la dermis superficial y paralela a la epidermis. Habitualmente se observa una estrecha banda de dermis papilar respetada que separa la epidermis de la proliferación vascular dérmica. Un hallazgo constante es la presencia de una intensa elastosis actínica entre las fibras de colágeno que constituyen el estroma de este hemangioma. No se observan imágenes de atipia entre estas células endoteliales y las figuras de mitosis son muy escasas. En nuestros casos el tratamiento consistió en la extirpación quirúrgica de las lesiones y no hemos observado ningún caso de recidiva durante el período de seguimiento de nuestros pacientes.
Título del artículo: Hemangioendotelioma kaposiforme
Tipo de contenido: Articulo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El hemangioendotelioma kaposiforme es una rara neoplasia vascular que ocurre preferentemente en niños.Aunque la localización más frecuente de esta neoplasia es en el retroperitoneo, también se han descrito ejemplos cutáneos. Recientemente se ha demostrado que los pacientes con síndrome de Kasabach-Merritt no tienen un hemangioma infantil de gran tamaño que secuestra plaquetas como clásicamente se había considerado, sino que estos pacientes tienen unas variantes histopatológicas específicas de hemangiomas adquiridos, concretamente un hemangioendotelioma kaposiforme o un hemangioma en penacho. Cuando el hemangioendotelioma kaposiforme afecta a la piel aparece como una placa eritemato-violácea de consistencia firme que infiltra todo el espesor de la piel. Histopatológicamente, esta neoplasia combina hallazgos de un hemangioma infantil en su fase celular o proliferativa con hallazgos de sarcoma de Kaposi en fase nodular. Característicamente, la lesión aparece constituida por varios nódulos sólidos mal delimitados separados por tejido conectivo de la dermis. Cada uno de estos nódulos neoplásicos está constituido por una mezcla de pequeños capilares y nidos sólidos con apariencia glomeruloide de células endoteliales redondeadas u ovales que contienen hemosiderina, glóbulos hialinos o vacuolas como expresión de diferenciación luminal primitiva. Dentro de estos nódulos sólidos se observan también fascículos de células fusiformes que se entremezclan con espacios vasculares con morfología de grieta o semiluna, en cuyo interior se pueden observar hematíes o trombos de fibrina. Estas áreas fasciculares de células fusiformes recuerdan enormemente a la histopatología de las lesiones de sarcoma de Kaposi en su fase nodular o tumoral. En contraste con los hemangiomas infantiles, las lesiones del hemangioendotelioma kaposiforme no muestran tendencia a la regresión, sino que persisten indefinidamente. En los casos descritos hasta la fecha no se ha demostrado potencial metastásico de esta neoplasia y por lo tanto debe considerarse como una neoplasia benigna. De todas formas, el pronóstico depende de la localización y el tamaño de la lesión. En lesiones profundas y de gran tamaño, se han descrito buenos resultados terapéuticos con corticoides sistémicos, interferón o tratamientos combinados con corticoides y diversas pautas de quimioterapia. Lesiones de pequeño tamaño y situadas más superficialmente pueden ser adecuadamente tratadas mediante extirpación quirúrgica.
Título del artículo: Hemangioma sinusoidal
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El hemangioma sinusoidal aparece como un nódulo subcutáneo solitario y adquirido que se desarrolla más frecuentemente en mujeres adultas. Su localización es variable y se han descrito lesiones en las extremidades superiores, hombros, mamas y pared anterior del abdomen. En todos los casos se trataba de lesiones solitarias situadas en la dermis profunda o en el tejido celular subcutáneo. Histopatológicamente, el hemangioma sinusoidal aparece constituido por canales vasculares dilatados de pared fina interconectados entre sí, que con frecuencia muestran un patrón seudopapilar. Estas estructuras vasculares de pared fina se ramifican y anastomosan entre sí con mayor profusión que la que se observa en hemangiomas convencionales. El endotelio que tapiza estos vasos está constituido por una única hilera de células endoteliales, pero focalmente se puede observar cierto hipercromatismo y pleomorfismo en los núcleos de estas células endoteliales. En los casos descritos, el hemangioma sinusoidal es una lesión benigna que se cura con una extirpación quirúrgica simple.
Título del artículo: Angioblastoma de células gigantes
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

En los casos descritos de angioblastoma de células gigantes las lesiones estaban localizadas respectivamente en el antebrazo, la región hipotenar de la mano, el paladar y el cuero cabelludo. La lesión de la mano era dolorosa. Clínicamente, las lesiones consisten en tumores de partes blandas ulcerados. Histopatológicamente, esta neoplasia está constituida por múltiples nódulos que infiltran la dermis, tejido celular subcutáneo y tejidos blandos subyacentes con un patrón plexiforme.Cada uno de estos nódulos está a su vez constituido por agregados de células globulosas y con apariencia histiocitoide que se disponen concéntricamente entremezcladas con células gigantes multinucleadas, que a menudo muestran nucleolos prominentes. En conjunto estos agregados celulares recuerdan a granulomas no necrotizantes. Otras áreas de la lesión muestran una apariencia claramente angiomatosa, con estructuras vasculares irregulares y ramificadas tapizadas por células endoteliales globulosas que en conjunto recuerdan histopatológicamente a un hemangiopericitoma. Es frecuente observar hallazgos de infiltración perineural y endoneural por parte de las células neoplásicas. La evolución natural del angioblastoma de células gigantes es desconocida. En el primer caso descrito, la neoplasia infiltraba profundamente los tejidos blandos y los huesos del antebrazo, lo que obligó a la amputación de esta extremidad. En otros dos casos en los que no se pudo llevar a cabo la extirpación quirúrgica completa de la lesión, se obtuvieron muy buenos resultados con interferón alfa-2b.
Título del artículo: Hemangioma de células fusiformes
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

Clínicamente, las lesiones del hemangioma de células fusiformes tienen predilección por afectar a las partes distales de las extremidades inferiores de niños y adultos jóvenes. La distribución por sexos es aproximadamente igual en varones que en hembras. Algunos pacientes con hemangioma de células fusiformes padecen síndrome de Maffucci. Aunque en la mayoría de los pacientes las lesiones de hemangioma de células fusiformes empiezan como un único nódulo, pronto aparecen múltiples lesiones en la vecindad de la lesión inicial y el proceso tiende a desarrollarse creciendo localmente a lo largo de una determinada región anatómica. Cada lesión individualmente considerada aparece como un nódulo de coloración azulada o eritematosa, de consistencia firme. Histopatológicamente, el hemangioma de células fusiformes aparece constituido por nódulos bien delimitados, aunque no encapsulados, en los que se combinan hallazgos histopatológicos de hemangioma y sarcoma de Kaposi en fase nodular. Un hallazgo bastante constante consiste en la presencia de vasos dilatados con apariencia de venas de pared fina, que a veces contienen trombos organizados y/o flebolitos en el interior de su luz. Entre estos vasos dilatados y constituyendo la parte celular de los nódulos, se observan fascículos de células fusiformes prácticamente idénticos a los observados en las lesiones nodulares de sarcoma de Kaposi. Sin embargo, un hallazgo que ayuda a diferenciar el hemangioma de células fusiformes de un nódulo de sarcoma de Kaposi consiste en la presencia de una segunda población celular en los agregados de células. Este otro tipo citológico está representado por células redondas u ovales, muchas de ellas conteniendo vacuolas en su citoplasma. Las lesiones del hemangioma de células fusiformes pueden ser extirpadas quirúrgicamente, pero recurren con frecuencia, aunque parece ser que en realidad más que una verdadera recurrencia local lo que sucede es un crecimiento multifocal a lo largo del trayecto del vaso afectado. De los aproximadamente 200 casos descritos en la literatura con seguimiento de los pacientes, ningún paciente desarrolló metástasis regionales o a distancia. Sin embargo, se recomienda un seguimiento detallado y prolongado de los pacientes con hemangioma de células fusiformes y síndrome de Maffucci debido al elevado riesgo de transformación maligna en condrosarcoma de los encondromas óseos.
Título del artículo: Linfangioendotelioma benigno
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El linfangioendotelioma benigno o linfangioma adquirido progresivo aparece clínicamente en forma de una placa eritematosa, marronácea o con apariencia de un hematoma que crece lentamente. Esta neoplasia no parece tener ninguna localización predilecta y se han descrito casos en cualquier área de la superficie corporal. Característicamente, es una lesión que se origina en adolescentes o adultos jóvenes como una placa asintomática que se incrementa de tamaño lenta pero progresivamente a lo largo de años. Histopatológicamente, el linfangioendotelioma benigno está constituido por espacios vasculares de luz irregular y pared fina, tapizados por una hilera discontinua de células endoteliales aplanadas, que parecen disecar entre los haces de colágeno de la dermis.Estos hallazgos pueden estar confinados a la dermis papilar o extenderse a la profundidad de la dermis o incluso al tejido celular subcutáneo. En las áreas más superficiales de la lesión, los canales vasculares adoptan una distribución general en horizontal, paralelos a la epidermis y se observa una disminución gradual en el calibre de estas estructuras vasculares a medida que profundizan en la dermis. Los vasos preexistentes en la dermis, así como las estructuras anexiales, también aparecen disecadas por los canales vasculares neoformados. Estos espacios vasculares muestran una luz vacía de contenido o contienen un material proteináceo eosinófilo homogéneo. Algunas de estas estructuras vasculares muestran proyecciones papilares que penetran en la luz vascular y que están constituidas por un eje de tejido conectivo tapizado por una única hilera discontinua de células endoteliales aplanadas. Característicamente estas luces vasculares carecen de hematíes en su interior y tampoco se observan depósitos de hemosiderina en el estroma.Algunas lesiones de linfangioendotelioma benigno han regresado espontáneamente. En cualquier caso la extirpación suele ser curativa.
Título del artículo: Proliferaciones vasculares benignas en piel irradiada
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El desarrollo de proliferaciones vasculares benignas en áreas de piel previamente irradiada es un fenómeno bien conocido. Estas lesiones vasculares se desarrollan dentro del área de piel sometida a radioterapia y el período de intervalo entre la radioterapia y la aparición de las lesiones cutáneas es variable, aunque habitualmente aparecen varios años después. La morfología clínica de las lesiones es la de pápulas, pequeñas vesículas o placas eritematosas. Histopatológicamente, a pequeño aumento las lesiones aparecen como una proliferación vascular bien circunscrita que afecta a la dermis, pero sin extenderse al tejido celular subcutáneo. Habitualmente, la epidermis es normal y la lesión aparece constituida por canales vasculares irregulares y ramificados, que se anastomosan entre sí y que tienen una apariencia linfática. Estos canales vasculares irregulares muestran una pared fina, tapizada por una hilera discontinua de células endoteliales aplanadas y la luz aparece vacía de contenido. Es frecuente observar pequeñas proyecciones papilares, que están tapizadas a su vez por una única hilera de células endoteliales y que desde la pared emergen haciendo prominencia en la luz de los vasos linfáticos dilatados. En algunas áreas estos vasos irregulares con morfología de grieta parecen disecar los haces de colágeno de la dermis y muestran pequeños ramilletes de células endoteliales en el interior de su luz. No es necesario realizar tratamiento de estas proliferaciones vasculares benignas que se desarrollan en áreas de piel irradiada, ya que el seguimiento de estos pacientes ha demostrado que estas lesiones tienen un comportamiento biológico benigno y carecen de potencial metastático.
Título del artículo: Tumores glómicos
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

Los tumores glómicos constituyen un grupo de neoplasias relativamente raras que se originan a partir de unas células musculares lisas modificadas que están normalmente presentes en determinadas comunicaciones arteriovenosas fisiológicas localizadas en zonas de piel acral, especialmente en los pulpejos de los dedos. Existen dos variantes clínico-patológicas de tumores glómicos, que son el tumor glómico solitario y los tumores glómicos múltiples. Estas dos variantes de tumores glómicos presentan una distribución, morfología clínica e histopatología diferentes. El tumor glómico solitario constituye la variante más frecuente. La lesión aparece como un pequeño nódulo doloroso, de coloración eritematosa o purpúrica localizado en zonas acras de las extremidades, especialmente en los lechos ungueales de los dedos de las manos y los pies.Los tumores glómicos múltiples son mucho menos frecuentes que los solitarios y se denominan también glomangiomas debido a que las lesiones tienen una apariencia angiomatosa. Los primeros glomangiomas aparecen durante la infancia en forma de pequeños nódulos de coloración azulada situados en la profundidad de la dermis y paulatinamente el número de lesiones se incrementa, desarrollándose lesiones salpicadas por toda la superficie corporal. A menudo los glomangiomas múltiples se heredan con carácter autosómico dominante. Histopatológicamente, los tumores glómicos solitarios son neoplasias fundamentalmente sólidas que aparecen como nódulos bien circunscritos compuestos de grupos de células glómicas monomorfas, redondeadas o poligonales, con un núcleo grande y vesiculoso situado centralmente y un citoplasma escaso y eosinófilo. En el centro de alguno de estos islotes celulares se observan pequeños espacios vasculares tapizados por una hilera de células endoteliales. En contraste, los glomangiomas son lesiones peor delimitadas y muestran una apariencia general que recuerda a la de un hemangioma. Estas lesiones están constituidas por canales vasculares irregulares tapizados por células endoteliales y que contienen hematíes en su luz.Sin embargo, se observan pequeños agregados de células glómicas en el espesor de las paredes de estas estructuras vasculares, así como pequeños grupos de células glómicas que constituyen islotes sólidos o cordones proliferando en el estroma de la lesión. Los tumores glómicos solitarios se curan mediante la extirpación quirúrgica simple.Sin embargo, en pacientes con lesiones múltiples, la extirpación quirúrgica debe reservarse solamente para lesiones dolorosas.
Título del artículo: Hemangiopericitoma
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El hemangiopericitoma rara vez se origina en la piel y lo más frecuente es que se trate de una neoplasia de tejidos blandos de las extremidades, siendo especialmente frecuente en el muslo, la fosa pélvica y el retroperitoneo.Sin embargo, también se han descrito unos pocos ejemplos de hemangiopericitoma cutáneo y subcutáneo. La lesión se presenta como un nódulo solitario en la dermis profunda o hipodermis de una extremidad, y en casos raros se han descrito lesiones múltiples. Histopatológicamente se distinguen dos variantes clínico-patológicas de hemangiopericitoma: una forma del adulto y otra infantil.El hemangiopericitoma del adulto es más frecuente y se caracteriza por áreas densamente celulares que rodean espacios vasculares tapizados por células endoteliales. Cada célula neoplásica considerada individualmente muestra un núcleo redondeado u oval y un citoplasma con márgenes mal definidos. Estos espacios vasculares se distribuyen formando un reticulado de vasos ramificados y anastomosados, con un patrón que clásicamente se ha denominado “en asta de ciervo”. El estroma puede ser mixoide o fibrótico. La forma congénita de hemangiopericitoma se origina de manera casi exclusiva en el tejido celular subcutáneo y suele ser multilobular. Estas formas congénitas e infantiles de hemangiopericitoma también muestran el patrón histopatológico de vasos ramificados y anastomosados descrito anteriormente. Como varios ejemplos de hemangiopericitoma han mostrado un comportamiento biológico maligno, se recomienda la
Título del artículo: Miofibroma cutáneo del adulto
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El miofibroma cutáneo del adulto representa la contrapartida solitaria, benigna y adquirida durante la vida adulta de la miofibromatosis infantil. Desde el punto de vista clínico, la lesión aparece como un nódulo dérmico o subcutáneo, bien delimitado, de consistencia firme y preferentemente localizado en áreas distales de las extremidades. Histopatológicamente existen cuatro variantes de esta neoplasia, que probablemente representan distintos estadios evolutivos de una misma entidad. Las lesiones recientes muestran un patrón vascular que simula un hemangiopericitoma o un tumor glómico. Es el denominado miofibroma cutáneo del adulto de tipo vascular. En lesiones de más tiempo de evolución, el miofibroma cutáneo del adulto aparece constituido por un nódulo único densamente celular, y es la variante denominada miofibroma cutáneo del adulto de tipo nodular o celular. En lesiones aún más evolucionadas aparece el miofibroma cutáneo del adulto de tipo multinodular o bifásico, porque se observan dos tipos de células: células fusiformes u ovaladas, con núcleo en “cigarro puro” y amplio citoplasma eosinófilo, situadas en el centro de los nódulos, y células más inmaduras con aspecto de pericitos, en la periferia de los nódulos. Por último, las lesiones de largo tiempo de evolución del miofibroma cutáneo del adulto corresponden a la variante que simula un piloleiomioma, ya que la lesión aparece peor delimitada y constituida por fascículos de miofibroblastos entremezclados con fibras de colágena y mucina. Desde el punto de vista inmunohistoquímico las células que componen el miofibroma cutáneo del adulto muestran positividad para vimentina, actina muscular específica, actina alfa de músculo liso y aparecen rodeadas individualmente por una inmunotinción para colágeno IV. Ultraestructuralmente, las células del miofibroma cutáneo del adulto muestran características intermedias entre fibroblastos, miofibroblastos y pericitos. El miofibroma cutáneo del adulto es una lesión benigna, habitualmente solitaria y su extirpación quirúrgica es curativa.




 
 

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