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Proliferaciones vasculares cutáneas (II)


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Título de la revista/monografía: Proliferaciones vasculares cutáneas (II)
Coordinador del la monografía: Luis Requena
Número/fecha: Volumen XVII • N.º 1 • ENERO-FEBRERO 2004
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Artículos (Resúmenes e Introducciones)
Título del artículo: Proliferaciones vasculares cutáneas
Tipo de contenido: Introducción
Autores: Francisco Camacho

Empezamos el año con el segundo número de Monografías dedicadas a las “Proliferaciones vasculares cutáneas”. En esta segunda monografía, que igualmente dirige el Dr. Luis Requena en colaboración con los Dres.Omar Sangueza, Rita Pichardo y Celia Requena, se estudian las “Dilataciones de los vasos preexistentes e hiperplasias vasculares”. Como ya hemos dicho en la anterior monografía dedicada al tema, el Dr. Sangueza y la Dra. Pichardo trabajan en el Departamento de Patología y Dermatología de la Universidad de Wake Forest en Winston Salem, EE.UU., y la Dra. Requena en el Instituto Oncológico Valenciano. Como continuación de los once capítulos anteriores, en el duodécimo estudian las “Arañas vasculares”, en el décimo tercero el “Aneurisma capilar y el lago venoso” y en el décimo cuarto, además de las características clínicas, histológicas y terapéuticas, comentan las 6 formas clínicas posibles de telangiectasias: nevoide unilateral, esencial generalizada, hemorrágica hereditaria, benigna hereditaria, la ataxia telangiectasia o síndrome de Louis-Bar y la vasculopatía cutánea colágena. En el décimo quinto capítulo refieren las características clínicas de los “Angioqueratomas” tanto solitarios, como de Fordyce, de Mibelli y corporal difuso, además de estudiarlos histológicamente y aportar unas pinceladas sobre su escasa terapéutica. En el décimo sexto capítulo se refieren a las “Linfangiectasias, en el décimo séptimo a la “Hiperplasia angiolinfoide con eosinofilia”, en el décimo octavo al “Granuloma piógeno”, en el décimo noveno a la “Angiomatosis bacilar”, en el vigésimo a la “Verruga peruana”, en el vigésimo primero a la “Hiperplasia vascular endotelial intravascular” o “Seudosarcoma de Masson”, en el vigésimo segundo al “Seudokaposi”, y en el vigésimo tercero la “Angioendoteliomatosis reactiva”. En todos ellos, después de una introducción, comentan las características clínicas e histopatológicas antes de pasar al tratamiento. En este grupo de proliferaciones vasculares se encuentran minuciosamente tratadas todas las hiperplasias vasculares y las dilataciones de vasos ya existentes por lo que, igual que la primera, será una monografía de referencia para esta patología. Les dejo con ella.
Título del artículo: Araña vascular (nevo arácneo)
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

La araña vascular, también conocida como nevo arácneo o en inglés spider angioma, está presente en el 10-15% de las personas normales en la infancia o en la edad adulta. La cara, el cuello, la parte superior del tronco y los brazos son las regiones más frecuentemente afectadas en personas adultas. Sin embargo, en los niños, el dorso de las manos y los dedos de las manos son los sitios predilectos de la araña vascular. Una alta incidencia de arañas vasculares se presenta en mujeres embarazadas y en pacientes con enfermedad hepática crónica. Clínicamente, las arañas vasculares se caracterizan por una pequeña pápula central roja, considerada como el “cuerpo” de la araña, desde la que irradian vasos sanguíneos que constituyen las “patas” de la araña. Histopatológicamente, una araña vascular está constituida por una arteriola central que asciende vertical por la dermis y termina en una pequeña dilatación o ampula de pared fina, justo debajo de la epidermis. Desde esta ampula central emergen radialmente ramas vasculares que se extienden periféricamente y dispuestas de manera horizontal paralelas a la epidermis por la dermis papilar. La electrocoagulación del punto central suele ir seguida de la desaparición de la araña vascular, pero las recurrencias son muy frecuentes. El tratamiento con láser ha sido también utilizado en niños con arañas vasculares.
Título del artículo: Aneurisma capilar y lago venoso
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El aneurisma capilar y el lago venoso probablemente representan dos estadios evolutivos diferentes de una misma entidad. El aneurisma capilar se describe clásicamente como una pápula oscura que crece rápidamente en la cara de personas ancianas. Los lagos venosos aparecen como pequeñas pápulas hemisféricas, de color azul oscuro y consistencia blanda que aparecen en personas de edad avanzada en áreas de piel fotoexpuestas. La cara, los labios y los pabellones auriculares son las localizaciones más frecuentes de los lagos venosos. Histopatológicamente, los aneurismas capilares consisten en vénulas de pared fina con su luz ampliamente dilatada que están situadas en la dermis papilar justo debajo de la epidermis. La presencia de un trombo dentro de la luz de la vena dilatada es característica del aneurisma capilar. Los lagos venosos son histopatológicamente idénticos al aneurisma capilar, excepto por la ausencia de trombosis luminal. En la mayoría de los casos se observa una intensa elastosis actínica en la dermis que rodea la vénula dilatada. Respecto al tratamiento, las inyecciones esclerosantes intralesionales y la compresión han resultado ineficaces. Sin embargo, la extirpación quirúrgica simple es curativa. También se han obtenido buenos resultados en lesiones tratadas con crioterapia, electrocoagulación o laserterapia.
Título del artículo: Telangiectasias
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

Telangiectasia es el término que se utiliza para designar una dilatación permanente de un vaso. La telangiectasia nevoide unilateral se caracteriza por telangiectasias que se distribuyen unilateralmente con una disposición metamérica. La telangiectasia esencial generalizada es más común en mujeres y las lesiones se inician en las extremidades inferiores y desde aquí progresan en sentido craneal extendiéndose simétricamente por el tronco y las extremidades superiores. La telangiectasia hemorrágica hereditaria o enfermedad de Osler-Rendu-Weber se transmite con carácter autosómico dominante y se caracteriza por el desarrollo de numerosas telangiectasias afectando a la piel, las membranas mucosas y los órganos internos. Las telangiectasias en órganos internos son especialmente frecuentes en el tracto gastrointestinal y la melena constituye una complicación frecuente. Una contrapartida benigna de la enfermedad de Osler-Rendu-Weber se denomina telangiectasia benigna hereditaria, que se transmite con carácter autosómico dominante y se caracteriza por telangiectasias cutáneas ampliamente diseminadas, pero sin afectación de mucosas y sin trastornos hemorrágicos. La ataxia-telangiectasia o síndrome de Louis-Bar es otro trastorno hereditario caracterizado por la presencia de telangiectasias cutáneas. Algunos de estos pacientes desarrollan ataxia cerebelosa progresiva asociada a un profundo trastorno del sistema inmunológico, con un alto riesgo de desarrollo de linfomas y leucemias. La vasculopatía cutánea colágena es una entidad recientemente descrita que se caracteriza por el desarrollo de telangiectasias cutáneas generalizadas asintomáticas, sin afectación de mucosas ni del lecho ungueal. No hay evidencia de historia familiar, enfermedad sistémica o trastornos hemorrágicos. Histopatológicamente, las telangiectasias se caracterizan por la presencia de vasos sanguíneos dilatados, principalmente de naturaleza capilar, en la dermis superficial. Las lesiones de la vasculopatía cutánea colágena muestran vasos sanguíneos dilatados del plexo vascular superficial de la dermis con paredes llamativamente engrosadas debido al depósito de colágeno en su espesor. En los casos en los que las telangiectasias cursan con procesos hemorrágicos, el tratamiento va dirigido a controlar la anemia con suplementos de hierro y las telangiectasias cutáneas pueden tratarse mediante laserterapia.
Título del artículo: Angioqueratomas
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El término angioqueratoma se ha utilizado para nombrar diversas lesiones no relacionadas entre si, pero que tienen como común denominador el estar constituidas por vasos dilatados en la dermis superficial e hiperplasia en la epidermis que los recubre. El angioqueratoma solitario está constituido por una pápula bien circunscrita, pequeña, de coloración negruzca y superficie hiperqueratósica. Puede afectar a cualquier región anatómica, incluyendo la cavidad oral, pero la localización más frecuente es en las extremidades inferiores. El angioqueratoma de Fordyce se caracteriza por la aparición de múltiples pápulas de coloración purpúrica oscura, que miden entre 2 y 4 mm de diámetro y que asientan en la piel del escroto, y más rara vez de la vulva de personas de edad avanzada. El angioqueratoma de Mibelli es un trastorno hereditario que se transmite con carácter autosómico dominante y las lesiones están constituidas por múltiples pápulas de coloración purpúrica oscura y superficie hiperqueratósica, que afectan al dorso de los dedos de las manos y los pies y a los espacios interdigitales. El angioqueratoma corporal difuso constituye la variante clínica más rara de angioqueratoma, pero también la más importante por su repercusión clínica. Los angioqueratomas representan la manifestación cutánea de un grupo de trastornos metabólicos hereditarios debidos a diversas deficiencias enzimáticas, aunque también existen casos idiopáticos en los que no se ha logrado demostrar ningún déficit enzimático. La enfermedad de Fabry es la más frecuente y consiste en un raro trastorno metabólico debido a un déficit de la hidrolasa lisosómica alfa-galactosidasa A. Se transmite con carácter recesivo ligada al cromosoma X. Como consecuencia del déficit enzimático, se acumulan glicoesfingolípidos en los lisosomas de las células endoteliales, fibroblastos, pericitos y fibras musculares lisas de la dermis. Este mismo material se acumula también en otros órganos, incluyendo las células ganglionares, los nervios, la córnea, el corazón y el riñón y como consecuencia de este depósito el paciente presenta manifestaciones cardíacas, renales, oculares y neurológicas. Los angioqueratomas de la enfermedad de Fabry generalmente comienzan a aparecer poco después de la pubertad y se localizan preferentemente en la parte baja del abdomen, región genital, región glútea y muslos con una distribución en traje de baño. De todas formas, el angioqueratoma corporal difuso no es exclusivo de la enfermedad de Fabry, ya que se ha descrito también en otros trastornos hereditarios de déficits enzimáticos lisosomales. Histopatológicamente, todos los angioqueratomas muestran los mismos hallazgos con microscopía óptica, que consisten en la presencia de vasos dilatados de pared fina, tapizados por una única hilera de células endoteliales, que ocupan la dermis papilar y están cubiertos por una epidermis con grado variable de hiperqueratosis. La hiperqueratosis suele estar ausente en los angioqueratomas de Fordyce y los de la enfermedad de Fabry. En los pacientes con enfermedad de Fabry se observa vacuolización del citoplasma de células endoteliales de las arteriolas y de las fibras musculares lisas del músculo erector del pelo. Las tinciones especiales como el Sudan negro B y el PAS ponen en evidencia el depósito de glicolípidos en las vacuolas de los pacientes con enfermedad de Fabry y enfermedades relacionadas. Los estudios de microscopía electrónica en pacientes con enfermedad de Fabry muestran depósitos lipídicos electrodensos en las células endoteliales, pericitos, fibroblastos, fibras del músculo erector del pelo, células epiteliales del ducto excretor ecrino, así como en las células epiteliales y mioepiteliales de la porción secretora ecrina. Estos depósitos muestran una estructura laminar característica, que no se observa en otros tipos de angioqueratomas o en las lesiones de angioqueratoma corporal difuso no asociado a trastornos metabólicos. Los angioqueratomas de pequeño tamaño se pueden tratar con electrocoagulación y curetage y con crioterapia con nitrógeno líquido.También se han descrito buenos resultados cosméticos en lesiones tratadas con láser. En la actualidad existe la posibilidad de administrar alfa-galactosidasa A recombinante obtenida por ingeniería genética y revertir las principales manifestaciones clínicas de los pacientes con enfermedad de Fabry.
Título del artículo: Linfangiectasias
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

Las linfangiectasias son la contrapartida linfática de los angioqueratomas y resultan de una dilatación adquirida y permanente de los capilares linfáticos.Estas lesiones se desarrollan en áreas de obstrucción del drenaje linfático. En la región genital se han descrito linfangiectasias como complicación de la cirugía y radioterapia, aunque también pueden aparecer en esta localización en personas ancianas sin evidencia de alteraciones en el drenaje linfático. Clínicamente, las lesiones aparecen como pequeñas vesículas persistentes, blanquecinas y traslúcidas, de pared gruesa, que miden entre 2 y 5 mm de diámetro. Algunas lesiones tienen una morfología polipoide y la punción provoca el drenaje de un líquido lechoso que corresponde a linfa. Histopatológicamente, las linfangiectasias se caracterizan por la presencia de capilares linfáticos dilatados en la dermis papilar que están tapizados por una hilera discontinua de células endoteliales aplanadas. El grado de hiperplasia epidérmica en las linfangiectasias suele ser menos marcado que el de los angioqueratomas. La extirpación quirúrgica de las vesículas superficiales suele fracasar ya que la recurrencia de las lesiones al poco tiempo suele ser la regla. Resultados paliativos se han conseguido mediante la inyección de sustancias esclerosantes o con laserterapia.
Título del artículo: Hiperplasia angiolinfoide con eosinofilia
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

La hiperplasia angiolinfoide con eosinofilia (HALE) aparece clínicamente en forma de pápulas o nódulos de apariencia angiomatosa, que se localizan preferentemente en la cabeza, y sobre todo alrededor de los pabellones auriculares, en la frente y en el cuero cabelludo. Cuando aparecen múltiples lesiones, tienden a confluir y agruparse en una determinada región anatómica.Algunos pacientes con HALE muestran también eosinofilia en sangre periférica, pero esta no es tan constante ni tan intensa como en los pacientes con enfermedad de Kimura. Histopatológicamente, las lesiones de HALE están constituidas por nódulos bien circunscritos que afectan a la dermis y/o el tejido celular subcutáneo. A pequeño aumento ya es evidente que la lesión está constituida por un doble componente: vasos sanguíneos irregulares y un denso infiltrado inflamatorio. El componente vascular está representado por vasos sanguíneos de calibre y espesor de pared variable, pero característicamente la luz vascular está tapizada por células endoteliales de gran tamaño que hacen prominencia en la luz vascular. Estas células endoteliales muestran un núcleo grande, redondeado u oval y amplio citoplasma eosinófilo con vacuolas en su citoplasma como expresión de diferenciación vascular primitiva. El estroma de la HALE está constituido por tejido fibrovascular que invariablemente contiene linfocitos, eosinófilos, mastocitos y algunas veces depósitos de mucina. En algunos casos, se observa la formación de folículos linfoides con centros germinales, pero en la mayoría de los casos estos folículos linfoides no son tan prominentes como en las lesiones de la enfermedad de Kimura. Cuando la biopsia es suficientemente grande se puede encontrar una fístula arterio-venosa en la profundidad de la lesión en un porcentaje importante de los casos. La cirugía, la crioterapia y el láser se han utilizado con buenos resultados en el tratamiento de lesiones de pequeño tamaño, pero las lesiones de mayor tamaño tienden a recurrir a menos que la fístula arterio-venosa subyacente sea cerrada o extirpada.
Título del artículo: Granuloma piógeno
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El granuloma piógeno es una lesión muy común, aunque aún persiste controversia en la literatura respecto a si su verdadera naturaleza es hiperplásica o neoplásica. La mayoría de los autores consideran al granuloma piógeno como un proceso hiperplásico que se produce como resultado de la formación de un tejido de granulación excesivo ante traumatismos superficiales, como repuesta a anomalías endocrinas o como efecto secundario de determinados medicamentos y que habitualmente tiende a la involución cuando este estímulo desaparece. Sin embargo, algunos autores consideran que el granuloma piógeno es una verdadera neoplasia vascular. Clínicamente la lesión se presenta como una pápula o una lesión polipoide de apariencia angiomatosa que sangra fácilmente. Se localiza preferentemente en encías, labios, mucosa de la nariz, cara y dedos de las manos, aunque se han descrito ejemplos de granuloma piógeno en prácticamente todas las áreas de la superficie cutánea y membranas mucosas. Cuando las lesiones son múltiples tienden a agruparse en una determinada región anatómica, pero también pueden diseminarse con un desarrollo eruptivo. Lesiones prácticamente idénticas al granuloma piógeno se han descrito en pacientes que estaban recibiendo tratamiento con retinoides orales. Histopatológicamente, las lesiones iniciales de granuloma piógeno son idénticas al tejido de granulación. Las lesiones completamente desarrolladas tienen morfología polipoide y muestran un patrón multilobular, con septos de tejido conectivo que separan lóbulos de capilares sanguíneos. En estadios avanzados de evolución de un granuloma piógeno se observa un incremento del tejido fibroso, con un ensanchamiento de los septos fibrosos y una disminución del tamaño de los lóbulos de capilares, y en lesiones tardías el granuloma piógeno ha evolucionado hacia un fibroma. Las lesiones pedunculadas de granuloma piógeno puede extirparse fácilmente mediante electrocoagulación y curetage.Cuando la proliferación vascular se extiende a la profundidad de la dermis reticular son frecuentes las recidivas. En estos casos una extirpación quirúrgica que incluya piel normal en los márgenes laterales y profundos es el tratamiento de elección.
Título del artículo: Verruga peruana
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

La verruga peruana es una manifestación cutánea de bartonelosis, una enfermedad infecciosa que ocurre en dos formas clínicas, una forma aguda con anemia grave que puede ser mortal y otra forma crónica que se manifiesta con lesiones cutáneas verrugosas y/o nódulos subcutáneos. Esta rara enfermedad tropical está causada por la Bartonella bacilliformis y recuerda mucho a la angiomatosis bacilar tanto clínica, como histopatológicamente. Sin embargo, desde el punto de vista epidemiológico es una enfermedad diferente, ya que la Bartonella bacilliformis es un microorganismo que se encuentra casi de manera exclusiva en las áreas endémicas. Los pacientes con verruga peruana muestran pápulas, nódulos y tumores cutáneos. Estas lesiones tienen una apariencia clínica similar a las lesiones de granuloma piógeno y a las de la angiomatosis bacilar.Aunque pueden aparecer en cualquier área de la superficie corporal, las lesiones tienen especial predilección por las zonas de transición entre la piel y las mucosas. Histopatológicamente, las lesiones consisten en pápulas exofíticas, alguna de ellas de morfología polipoide, que están compuestas por una proliferación de capilares y vénulas tapizados por células endoteliales prominentes y delimitadas lateralmente por collaretes de epitelio anexial. En contraste con las lesiones de angiomatosis bacilar, en las que los neutrófilos son las células inflamatorias predominantes, las lesiones de verruga peruana muestran un infiltrado inflamatorio predominantemente constituido por linfocitos y células plasmáticas. Los microorganismos responsables de la verruga peruana aparecen como inclusiones citoplasmáticas denominadas cuerpos de Roca- Lima. Los microorganismos de Bartonella bacilliformis pueden también demostrarse mediante la tinción de Warthin-Starry. Muchas de las lesiones cutáneas se resuelven espontáneamente en semanas o meses. También existe una respuesta variable a tratamiento antibiótico con cloranfenicol y penicilina, así como a la asociación de tetraciclina y estreptomicina.
Título del artículo: Hiperplasia papilar endotelial intravascular
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena , R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

La hiperplasia papilar endotelial intravascular (HPEI) no es una entidad específica, sino un patrón histopatológico que puede observarse en múltiples proliferaciones vasculares. En la actualidad, la HPEI se considera como una hiperplasia endotelial reactiva que aparece como respuesta a una trombosis intravascular que posteriormente se recanaliza. Se han descrito fenómenos de HPEI en proliferaciones vasculares muy diversas, incluyendo hemangiomas, angioqueratomas, granulomas piógenos, linfangiomas, lagos venosos, aneurismas capilares, hiperplasia angiolinfoide con eosinofilia, flebectasias y hematomas. El diagnóstico de HPEI es un diagnóstico histopatológico, ya que este proceso no muestra ninguna característica clínica distintiva.La mayoría de las lesiones están localizadas en las extremidades y parece ser que existe una predilección por desarrollarse en los dedos de las manos. Cuando el proceso ocurre en una neoplasia o malformación vascular preexistente, la lesión muestra las características clínicas de esa neoplasia o malformación. Histopatológicamente, la proliferación de células endoteliales tiene lugar en el interior de una o varias luces vasculares que aparecen ocluidas por la presencia de un trombo. En lesiones completamente desarrolladas aparecen numerosas formaciones papilares que emergiendo desde la pared del vaso penetran en el interior de la luz tapizadas por células endoteliales. En algunas áreas y por efecto del corte, estas papilas parecen flotar libremente en el interior de la luz vascular. Cada una de estas papilas tapizada por células endoteliales tiene un eje central de tejido conectivo donde son frecuentes las áreas de hialinización. La simple extirpación quirúrgica de las lesiones de HPEI es curativa, aunque en algunos casos se ha descrito recurrencia de la lesión.




 
 

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