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| Los Trastornos del comportamiento en la adolescencia |

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Título
de la revista/monografía: Los Trastornos del comportamiento en la adolescencia
Coordinador
del la monografía: J. L. Pedreira Massa
Número/fecha:
Nº1 AÑO XVI ENERO-MARZO 2004
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| Artículos (Resúmenes
e Introducciones) |
Título
del artículo: Agresión y comportamiento en la adolescencia
Tipo de contenido: Introducción
Autores: J. L. Pedreira Massa
En los últimos años estamos observando un incremento gradual
en la investigación acerca de los trastornos del comportamiento
en la infancia y la adolescencia.
Tema controvertido cuando la infancia se presenta como
una dulce etapa del desarrollo humano, donde la idealización
somete a la razón y oculta la evidencia.
El sujeto infantil emerge como un sujeto capaz de agredir.
Esta afirmación hace que grupos de investigadores hayan decidido
profundizar en las características del niño y adolescente
que agreden, cómo se llega a tener este tipo de comportamientos
agresivos y a profundizar en las diferentes formas y maneras
de presentarse la agresión en estas etapas de la vida. |
Título
del artículo: Trastornos del comportamiento en la adolescencia: evaluación clínica individual y familiar
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: C. Ballesteros Alcalde y J. L. Pedreira Massa
Los trastornos del comportamiento constituyen un grupo de
síntomas muy amplio, cuya clasificación y ubicación nosológica
ha tenido dificultades por diversas causas, lo que se ha visto
reflejado en los sucesivos sistemas de clasificación, sean DSM
o CIE. Todo ello ha influido, obviamente, en los diversos métodos
de evaluación clínica que se han ido proponiendo.
Los cambios han estado motivados por la consideración
como hecho clínico fundamental en cada uno de ellos de diferentes
condiciones en la definición, en principio se eligieron la
sociabilización y la agresividad como cualidades básicas para la
separación en cuatro grupos: comportamiento infrasocializado,
agresivo y no agresivo; comportamiento socializado, agresivo y
no agresivo (DSM-III, 1980). «La validez de estos subtipos diagnósticos
dentro de la categoría de trastornos de conducta es controvertida.
Algunos investigadores creen que se podría hacer una
clasificación más útil basándose en la variedad, frecuencia o gravedad
del comportamiento antisocial, en lugar del tipo de alteración,
mientras otros opinan que los tipos infrasocializado y socializado
representan trastornos diferentes» (DSM-III, pág. 52).
Las tipologías diferían tanto en los factores predisponentes
como en la evolución clínica. Los diferentes grupos parecían
tener distinto curso clínico, p.e. el tipo infrasocializado agresivo
evolucionaba con frecuencia a trastorno antisocial de la personalidad,
mientras el tipo socializado no agresivo podría conseguir
una razonable adaptación social y laboral en la etapa
adulta (DSM-III, pág. 53). Etiopatológicamente el tipo infrasocializado
presentaba factores más precoces biográficamente,
graves y numerosos, que el tipo socializado. Factores familiares
tales como rechazo paterno, educación poco adecuada, disciplina
rígida, así como cambio frecuente de figuras parentales o el
cuidado en una institución se recogían como predisponentes
para el tipo infrasocializado. La falta de padre, el padre alcohólico
o pertenecer a una pandilla de delincuentes lo sería para el
tipo socializado. |
Título
del artículo: ¿Existe conexión entre TDAH Y TC? Seguimiento longitudinal de 26 años
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: J. E. de la Fuente Sánchez
Los Trastornos Hipercinéticos (trastorno por déficit de atención
con hiperactividad, según DSAM-IV) (TH) son el trastorno
emocional, cognitivo y conductual más comúnmente diagnosticado
y tratado en las edades jóvenes (Wilens y cols., 2002;
Jensen y cols., 1999; Godman y cols., 1998). Estudios epidemiológicos
indican que es un trastorno prevalente, afectando al
4-5% de niños en Estados Unidos, Nueva Zelanda/Australia,
Alemania y Brasil (Szatmari, 1992); según la APA (1994) la
prevalencia estimada es del 3-5%; resultados de meta-análisis
recientes la cifran en 3-7%; en nuestro país se situaría en el 6%
según estudio epidemiológico en doble fase de Benjumea y
Mojarro (1993). Las cifras de prevalencia en la literatura universal
son dispares, estando en función de la variación histórica
de los criterios diagnósticos, de los instrumentos y puntos de
corte usados, y de la procedencia y referencias socioculturales
de las muestras. A pesar de que se sugiere un marcado descenso
de la síntomatología en la adolescencia y adultez (Mannuzza,
1993), en una proporción de sujetos persisten los síntomas,
no estando clara la proporción de adultos que presentan este
trastorno (Hill y Schoener 1996; Wender 2000).
Los Trastornos Disociales (Trastornos de conducta, TC)
(TD) es otro de los trastornos psiquiátricos más frecuentemente
diagnosticados en estas edades; al parecer, la prevalencia
estimada de TC para varones por debajo de los 18 años es de
6-16% (4-6% en población general y 10% en población psiquiátrica).
La frecuente comorbilidad de ambos trastornos, su difícil
tratamiento por la complejidad y su consecuencia como posibles
predictores de desarrollo más tardío de Trastornos de Personalidad,
suscitan interés y atención. |
Título
del artículo: ¿Qué tratamiento y qué psicoterapia en los trastornos del comportamiento en la adolescencia?
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: J. L. Pedreira Massa, C. Ballesteros Alcalde y E. Sardinero García
Los trastornos del comportamiento se refieren a instancias
en las que l@s adolescentes evidencian un patrón de comportamiento
antisocial, que supone una significativa dificultad casi
diariamente para su funcionamiento en casa o en la escuela, o
cuando el comportamiento es referido como inmanejable de
forma significativa por las personas de referencia.
A este concepto hay que decir PERO: ¿Cuándo el problema
de comportamiento es una variación exagerada propia del desarrollo
normal? O ¿El trastorno de comportamiento representa
un síndrome clínico con diferentes cuadros clínicos y expresiones
evolutivas? Y ¿Cuándo el problema de comportamiento es
un síntoma clínico de un trastorno de comportamiento disocial
o de una personalidad antisocial?
Contestar a estas tres preguntas representa la dificultad fundamental
para realizar un correcto diseño terapéutico y establecer
cuál de las diferentes tendencias psicoterapéuticas es la que
obtiene mejores resultados. |
Título
del artículo: Terapias cognitivas de los trastornos del comportamiento en la adolescencia
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: M.ª P. Bermúdez, I. Teva y G. B. Casal
En el presente capítulo se abordan las diferentes terapias
cognitivas que se aplican a los distintos trastornos del comportamiento
que tienen su aparición durante el período de la adolescencia.
Se describen de forma general cada una de ellas, detallando
las fases de aplicación. Por último, se incluye un
epígrafe en el que se exponen las conclusiones generales. |
Título
del artículo: Actualización en el tratamiento farmacológico de los trastornos del comportamiento de la adolescencia
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: O. Herreros, F. Sánchez, Belén Rubio y R. Gracia
Los trastornos del comportamiento constituyen, como grupo,
el diagnóstico más frecuente en Psiquiatría Infanto-Juvenil, caracterizados
por la presencia crónica de una gran variedad de conductas
antisociales repetitivas, y de inicio más temprano en niños que
en niñas (hacia los 7 años para los primeros frente a los 13 para las
segundas). Su prevalencia se estima entre el 4 y el 9%, siendo además
5 veces más frecuente en varones (Offord y cols., 1987).
Las conductas características son diversas (agresividad,
robos, incendios, fugas, mentiras), y con frecuencia se asocian
con hiperactividad, impulsividad, dificultades cognitivas y de
aprendizaje y habilidades sociales pobres. Si bien estas conductas,
en menor intensidad, pueden verse como parte del desarrollo
normal de niños y adolescentes, su severidad, frecuencia y
cronicidad las hacen marcadamente diferentes en las poblaciones
clínicas. Cuestiones como la psicopatología presente en los
padres, la genética, el ambiente y otros factores psicosociales y,
por supuesto, el propio temperamento, juegan un papel relevante
en su génesis (Kazdin, 1995).
En relación con su diagnóstico, el DSM-IV-TR establece
distinciones entre el Trastorno Oposicionista Desafiante (TOD)
y el Trastorno de Conducta (TC) (APA, 2002). El TOD consiste
en un patrón de conducta negativista, hostil y desafiante de al
menos 6 meses de duración con comportamientos presentes tales
como encolerizarse, discutir con adultos y desafiarles activamente,
molestar deliberadamente a otras personas, acusar a otros
de errores o faltas propias, ser colérico y rencoroso, etc., debiendo
descartarse para su diagnóstico otras causas y que tales
comportamientos sean normales dentro de la edad y el nivel de
desarrollo del niño. Por otra parte, el TC presenta un patrón repetitivo
y persistente de comportamiento en el que se violan los
derechos básicos de otras personas o normas sociales importantes
propias de la edad (agresión a personas y animales, destrucción
de la propiedad, fraudulencia o robo, violaciones graves de
normas), debiendo especificarse la gravedad y el momento de
inicio (infancia o adolescencia). Así, el TOD representa una variante
más temprana en su aparición y menos grave del TC. |
Título
del artículo: Justicia de menores: respuesta psicosocial y legal
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: J. Urra Portillo
Desde la experiencia como psicólogo del Centro Piloto Nacional
de Reforma de Cuenca (1985-1988) y Psicólogo Forense
de la Fiscalia del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados
de Menores de Madrid (1988-1996) y (2001...)
Breve historia
Para llegar a entender la actual Ley Orgánica 5/2000, de 12
de enero, reguladora de la Responsabilidad Penal de los Menores,
debemos de mirar aunque sea brevemente hacia atrás, para
fijarnos en la Ley de Tribunales Tutelares de Menores de 1948
que ya recogía las funciones del psicólogo; y detenernos treinta
años después en la promulgación de la Constitución; recordando
la Ley 21/87 que es la que deslinda protección de reforma; y saludando
al 1988 en que empezamos a trabajar dos psicólogos,
que proveníamos de la dura experiencia de los Centros Pilotos
Nacionales de Reforma, junto a jueces especializados.
Inmediatamente toman posesión otros psicólogos en otros
Juzgados de Menores, provenientes de la Administración de
Justicia y se convocan oposiciones, en las que tenemos el honor
de participar como miembros de los Tribunales.
Es el 14 de febrero de 1991 cuando el Tribunal Constitucional
declara inconstitucional la Ley de Tribunales Tutelares
de Menores. En ese momento se nos consulta por las más altas
Instancias del Ministerio de Justicia y tras muchísimas reuniones
y modificaciones de documentos, se va pergeñando el borrador
de la Ley Orgánica Reguladora de la Competencia y el
Procedimiento de los Juzgados de Menores (publicada en el
BOE el 11 de junio de 1992). Véanse las funciones atribuidas a
los psicólogos y los principios sustantivos y procesales que
rigen la Ley para comprobar la orientación psico-educativa que
dimos al texto.
El contenido de la LO 4/92 es absolutamente revolucionario
respecto al texto de la LTTM del 48, por lo que fue duramente
contestado y criticado por algunos juristas que argumentaron
el riesgo de inseguridad jurídica. |
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