E-mail  |  Libros  |  Atención al Cliente Registro  |  Ayuda  |  Protección de datos  |  Sugerencias  |  Contacte  |  Intranet  |  Página principal
 
 
Hamartomas y malformaciones vasculares


Compre "Hamartomas y malformaciones vasculares" en pdf haciendo clic aquí por 5.00€ (iva no incluido)
Título de la revista/monografía: Hamartomas y malformaciones vasculares
Coordinador del la monografía: Luis Requena
Número/fecha: Volumen XVI • N.º 5 • SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2003
Comprar "Hamartomas y malformaciones vasculares" en pdf haciendo clic aquí por 5.00€ (iva no incluido)(Recibirá el archivo pdf en el correo electrónico que nos facilite)
Números anteriores
Suscribirse por un año
¿Quiere recibir en su mail los títulos de todos los artículos que se publican en cualquiera de nuestras revistas ¿Además desea que le escribamos para informarle de las novedades editoriales de su especialidad que se editen de las más prestigiosas casas editoriales de todo el mundo?
Sólo tiene que registrarse en www.libreriasaulamedica.com
Si desea suscribirse a nuestros boletines gratuitos introduzca su e-mail
Artículos (Resúmenes e Introducciones)
Título del artículo: Introducción
Tipo de contenido: Editorial
Autores: Francisco Camacho

Empezamos hoy con un grupo de monografías dedicadas a las “Proliferaciones vasculares cutáneas”. En esta primera monografía, que dirige el doctor Luis Requena, contando con la colaboración de los doctores Omar Sangueza, Rita Pichardo y Celia Requena, se estudian los “Hamartonas y malformaciones vasculares”. El doctor Sangueza y la doctora Pichardo trabajan en el Departamento de Patología y Dermatología de la Universidad de Wake Forest en Winstom Salem, EE.UU. Y la doctora Requena en el Instituto Oncológico Valenciano. En un primer capítulo estudian la “Embriología, anatomía e histología de la vascularización cutánea”. En el segundo las “Técnicas especiales para el estudio histopatológico de los vasos y proliferaciones vasculares”. En este último se refieren a las técnicas inmunohistoquímicas, de biología molecular y a los estudios citogenéticos. En el tercer capítulo estudian las clasificaciones antiguas de las proliferaciones vasculares cutáneas indicando las dificultades que existen en su terminología, especialmente en cuanto se refiere a los hemangiomas y más concretamente a los de la infancia que, hasta ahora, se subdividen en capilares y cavernosos, siendo la mayoría de estos últimos malformaciones venosas. Por lo anterior hacen una propuesta de clasificación. El capítulo cuarto lo dedican a la “Facomatosis pigmentocelular”destacando sus características clínicas, con sus cuatro posibilidades de presentación, e histopatológicas, antes de comentar el tratamiento. El quinto capítulo sobre “Hamartoma angiomatoso ecrino” comprende el estudio de sus características clínicas e histopatológicas, donde destacan el doble componente sudoríparo y angiomatoso, aunque también se han descrito tejido adiposo, folículos pilosos, glándulas apocrinas, estructuras neurovasculares de apariencia similar a un glomus o hiperplasia epidérmica. Por último, se refieren al tratamiento recomendando su extirpación quirúrgica por el dolor que producen. El sexto capítulo se refiere al “Nevo anémico” y en él, como en el anterior, estudian las características clínicas e histopatológicas antes de pasar al tratamiento, que habitualmente consiste en un camuflaje. El capítulo séptimo se refiere al “Cutis marmorata telangiectático congénito”, al que algunos autores para no confundirlo con el cutis marmorata del recién nacido por frío prefieren llamarle “nevo vascular reticulado”. Estudian sus características clínicas, histopatológicas y, finalmente, se refieren al tratamiento, lo que habitualmente no es necesario ya que tienden a mejorar con el tiempo; sin embargo, lo importante de su conocimiento es poder descartar las anomalías asociadas. El capítulo octavo se refiere al “Nevo flámeo”y su variante “mancha en vino de Oporto” que se asocian a nevo anémico, glaucoma, y diversos síndromes vasculares así como a otros trastornos congénitos. Histopatológicamente concluyen en que las manchas en vino de Oporto parecen ser el resultado de un defecto en la inervación simpática de las paredes de los vasos. Como causan un trastorno cosmético, con importantes alteraciones psíquicas, deben tratarse cuanto antes mediante diversos tipos de Láser. En el capítulo noveno, “Malformaciones vasculares hiperqueratósicas”, estudian las características clínicas que pueden llevar a producir un síndrome de Kasabach-Merritt, histopatológicas donde la trombosis y recanalización conducirían a un patrón de hiperplasia intravascular de Masson, y terapéutica. El décimo capítulo se dedica a las “Malformaciones venosas cutáneas”. En él estudian las características clínicas destacando sus asociaciones, especialmente a síndromes malformativos complejos como nevo azul en tetina de goma, síndrome de Maffucci, síndrome de Klippel-Trenaunay, síndrome de Gorham, síndrome de Bannayan-Zonana, síndrome de Riley-Smith, síndrome de Ruvalcaba-Myhre- Smith y otros cuadros polimalformativos, las características histopatológicas y, por último, el tratamiento. Y en el undécimo capítulo estudian las características clínicas, histopatológicas y el tratamiento de las malformaciones linfáticas cutáneas superficiales, profundas y de las linfangiomatosis. Estoy seguro que en estos once capítulos se encuentran todos los hamartomas y malformaciones vasculares cutáneas que hasta el momento se conocen, por lo que ha de quedar como una “monografía de referencia” en esta patología.Su fácil estructura y lectura permitirá que puedan, incluso, disfrutar con ella.
Título del artículo: Embriología, anatomía e histología de la vascularización cutánea
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. Requena, C. Requena, R.O. Pichardo y O. P. Sangueza

La piel es un órgano complejo responsable de numerosas funciones fisiológicas e inmunológicas. Sirve como barrera natural frente agentes externos físicos, químicos y biológicos, contribuye de manera notable a retener agua y proteínas endógenas, interviene en la termorregulación, actúa como órgano sensorial y es un componente fundamental del sistema inmunológico. Todos los componentes de la piel derivan embriológicamente del ectodermo o del mesodermo. El ectodermo da origen a la epidermis y los elementos epiteliales de la dermis, mientras que del mesodermo derivan los elementos no epiteliales de la dermis. La dermis se compone de fibras colágenas, fibras elásticas y sustancia fundamental y contiene los anejos cutáneos, vasos y nervios. Los vasos que proporcionan aporte sanguíneo a la dermis parten de un plexo vascular situado en la dermis reticular profunda a nivel del límite dermo-hipodérmico. Este plexo está conectado superficialmente con un plexo superficial situado en el límite entre dermis papilar y reticular y con el plexo vascular que rodea los folículos pilosos y glándulas sebáceas, así como las glándulas ecrinas y apocrinas. Los capilares sanguíneos ocupan las papilas dérmicas subepidérmicas y cada uno de ellos está constituido por un trayecto arterial que asciende verticalmente por la papila dérmica y un trayecto venoso descendente. Las pequeñas arterias del plexo vascular profundo y las arteriolas de la dermis poseen una pared constituida por tres capas: la íntima, la media y la adventicia. La capa íntima está constituida por células endoteliales y una lámina elástica interna. La capa media está mayoritariamente constituida por fibras musculares lisas y delimitada externamente por otra membrana elástica, mientras que la adventicia esta constituida por fibroblastos, colágeno tipo III y fibras elásticas. Las vénulas de mayor calibre muestran una pared de músculo liso, entre cuyas fibras se observan finas fibras elásticas, pero carecen de lámina elástica interna. En ciertas regiones del cuerpo, existen unas estructuras especiales que se conocen como glomus y que regulan el flujo sanguíneo interviniendo en la termorregulación. Estos glomus constituyen comunicaciones arterio-venosas fisiológicas, sin interposición de capilares. Los vasos linfáticos de dermis se disponen en forma de una intrincada red que sigue los trayectos de las arteriolas y las vénulas y su pared está constituida por una única hilera de células endoteliales aplanadas rodeada por una fina membrana basal discontinua. Estos capilares linfáticos no están rodeados por pericitos.
Título del artículo: Técnicas especiales para el estudio histopatológico de los vasos y las proliferaciones vasculares
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

La mayoría de las proliferaciones vasculares se identifican histopatológicamente como tales con facilidad. Sin embargo, en algunos casos esta naturaleza vascular no es tan evidente y se requieren técnicas especiales para poder llegar a un diagnóstico definitivo. Los marcadores inmunohistoquímicos que actualmente se consideran como más característicos de una diferenciación endotelial en las células de una determinada neoplasia son el factor Von Willebrand (también conocido como antígeno relacionado con el factor VIII), el CD34 (antígeno de células hematopoyéticas progenitoras humanas), el CD31 (molécula plaquetaria 1 de adhesión a células endoteliales) y la lectina Ulex europaeus. Más recientemente, el receptor 3 del factor vascular de crecimiento endotelial (VEGFR-3) y el GLUT1 (proteína transportadora de glucosa similar a la de los hematíes) han incrementado el arsenal inmunohistoquímico para el estudio de proliferaciones vasculares. En los últimos años diversas técnicas de biología molecular se han aplicado también al estudio histopatológico de proliferaciones vasculares.Técnicas como la reacción en cadena de la polimerasa, el southern blot o la hibridación in situ son de rutina actualmente en algunos centros. El descubrimiento más importante ha consistido en la demostración de la relación patogénica entre el virus herpes tipo 8 (HHV8) y el sarcoma de Kaposi. El genoma de este virus estimula la angiogénesis y el crecimiento celular en cultivos de células neoplásicas del sarcoma de Kaposi, está presente en las células de todas las variantes clínicas y epidemiológicas de esta lesión y la seroconversión precede al desarrollo de las lesiones de sarcoma de Kaposi. Solo se han llevado a cabo algunos estudios citogenéticos en neoplasias vasculares, principalmente en lesiones de sarcoma de Kaposi y angiosarcoma.
Título del artículo: Clasificación de las proliferaciones vasculares cutáneas
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

La clasificación de las proliferaciones vasculares cutáneas es un tema controvertido,con numerosas ambigüedades y errores conceptuales que han creado importantes confusiones, como la de considerar a malformaciones vasculares como auténticas neoplasias. El sistema de clasificación utilizado en patología general que agrupa las proliferaciones de un determinado tejido en hamartomas, malformaciones, hiperplasias y neoplasias benignas y malignas es difícil de aplicar a las proliferaciones vasculares. Las malformaciones vasculares son anomalías que resultan de errores en la morfogénesis del sistema vascular durante el desarrollo embriológico. Una hiperplasia consiste en una proliferación de las células normales de un determinado tejido que aparece como respuesta a un estímulo concreto y que tiende a la regresión cuando ese estímulo desaparece. En contraste, los hemangiomas son verdaderas neoplasias que resultan de la proliferación de células endoteliales. Los hemangiomas infantiles se han clasificado en “capilares” y “cavernosos”, pero estos términos no son comparables y la mayoría de las lesiones clásicamente consideradas como hemangiomas “cavernosos” son en realidad malformaciones venosas y no auténticos hemangiomas. Nosotros proponemos un sistema de clasificación de las proliferaciones vasculares cutáneas atendiendo primero a la naturaleza de la lesión y después a su comportamiento biológico. Hemos incluido una categoría separada para lesiones que resultan de una dilatación de vasos preexistentes. Las neoplasias benignas y malignas aparecen clasificadas con arreglo a su tipo de diferenciación y el calibre del vaso neoplásico.
Título del artículo: Facomatosis pigmentovascular
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

La combinación de anomalías vasculares y melanocíticas se denomina facomatosis pigmentovascular. Existen cuatro variantes clínicas de esta enfermedad: el tipo I consiste en la asociación de nevo flameo con nevo pigmentoso y verrugoso; el tipo II se caracteriza por la asociación de nevo flameo y manchas mongólicas aberrantes; el tipo III consiste en la combinación de nevo flameo y nevus spilus; y el tipo IV se define por la asociación de nevo flameo, nevus spilus y manchas mongólicas aberrantes. Cada tipo, a su vez, se divide en dos subtipos: A cuando sólo existe afectación cutánea y B cuando el paciente muestra afectación cutánea y sistémica. Además de las anomalías vasculares y melanocíticas, los pacientes con facomatosis pigmentovascular pueden presentar otras alteraciones neurológicas u oftalmológicas asociadas.Aunque la patogénesis de la facomatosis pigmentovascular es desconocida, la opinión mayoritariamente aceptada es que este proceso resulta de anomalías en el desarrollo de los nervios vasomotores derivados de la cresta neural y de los melanocitos. Histopatológicamente, la lesión muestra un incremento de capilares y vénulas dilatadas y de pared fina ocupando las áreas superficiales de la dermis reticular entremezclados con melanocitos dendríticos y fusiformes que contienen abundante melanina en su citoplasma y que se disponen intersticialmente entre los haces de colágeno de la dermis.
Título del artículo: Hamartoma angiomatoso ecrino
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El hamartoma angiomatoso ecrino es un hamartoma caracterizado por la combinación de glándulas ecrinas y de vasos sanguíneos de pared fina, habitualmente de naturaleza capilar. Clínicamente, la mayoría de las lesiones se presentan como un nódulo solitario de apariencia angiomatosa, aunque se han descrito también múltiples lesiones en un mismo paciente. Habitualmente la lesión está presente en el momento de nacimiento o aparece en los primeros años de vida. Las regiones más frecuentemente afectadas son las áreas distales de las extremidades, particularmente las palmas de las manos y las plantas de los pies. El dolor probablemente se debe a la afectación de nervios y la hiperhidrosis es el resultado de un incremento en la actividad secretora en el componente ecrino de la lesión que está motivada, a su vez, por un aumento local de la temperatura debido al componente angiomatoso. Histopatológicamente, la lesión está constituida por un número incrementado para la región anatómica afectada de unidades ecrinas completamente maduras, tanto en su porción secretora como en sus ductos excretores, entremezcladas con vasos sanguíneos de pared fina.Aunque se trata de una lesión benigna y de crecimiento lento, algunas veces el intenso dolor que provoca obliga a su extirpación quirúrgica.
Título del artículo: Nevo anémico
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El nevo anémico es una rara malformación vascular congénita de tipo funcional que se observa más frecuentemente en mujeres que en hombres. Clínicamente, la lesión consiste en un área circunscrita de piel que muestra hipocromía respecto a la piel sana adyacente y que habitualmente está rodeada por lesiones satélites. Aunque la parte superior del tórax es la zona más frecuentemente afectada, la lesión puede asentar en cualquier área de la superficie corporal. El nevo anémico puede ser uno de los componentes de las facomatosis pigmentovasculares tipos II, III y IV. Debido a que el nevo anémico es una malformación vascular funcional y no anatómica, los estudios histopatológicos, inmunohistoquímicos y ultraestructurales no demuestran ninguna anomalía en los vasos sanguíneos de la zona afectada. Parece ser que el nevo anémico es el resultado de un aumento en la respuesta a estímulos vasoconstrictores o una falta de respuesta a estímulos vasodilatadores de los vasos sanguíneos de la piel lesional.
Título del artículo: Cutis marmorata telangiectásico congénito
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El cutis marmorata telangiectásico congénito (CMTC) en una malformación vascular que cuando aparece suele estar presente ya en el momento del nacimiento. Se caracteriza por la presencia de un reticulado de apariencia vascular y de coloración azul violácea de la piel afectada. Clínicamente, las lesiones pueden ser localizadas o generalizadas, y cuando se trata de lesiones localizadas suelen mostrar una distribución segmentaria y con una delimitación neta en la línea media.Las áreas de piel afectada muestran una apariencia marmórea y cuando se observan en detalle se comprueba que están compuestas por numerosas telangiectasias. Las lesiones se acentúan cuando el niño llora, se mueve vigorosamente o disminuye la temperatura ambiental. En general, las lesiones de CMTC tienden a mejorar con la edad y en algunos pacientes llegan a desaparecer por completo. Sin embargo, en algunos casos las lesiones persisten inalteradas durante toda la vida del paciente. Los pacientes en los que el CMTC afecta la cara tienen un mayor riesgo de sufrir glaucoma congénito, que puede ser bilateral, especialmente en aquellos casos con afectación facial difusa en los que además está presente un nevo flameo. Otras anomalías asociadas incluyen atrofia o hipertrofia del área afectada, así como una larga lista de malformaciones neurológicas, cardiovasculares y óseas. Histopatológicamente, la mayoría de las biopsias cutáneas de CMTC muestran capilares y venas dilatadas a distintos niveles de la dermis y del tejido celular subcutáneo. Sin embargo, en algunos casos la biopsia de la zona afectada no consigue demostrar ninguna anomalía vascular. En pacientes con lesiones persistentes en la vida adulta, el tratamiento con láser puede ser eficaz. Sin embargo, lo más importante en todo recién nacido con CMTC es realizar una detallada exploración neurológica, oftalmológica y ortopédica para descartar las múltiples malformaciones asociadas que se han descrito en este proceso.
Título del artículo: Nevo flameo
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

El término de nevo flameo es el nombre genérico que se utiliza para denominar las malformaciones vasculares del recién nacido que con relativa frecuencia afectan a la frente,cara y cuello,aunque lesiones similares pueden aparecer en cualquier área de la superficie corporal e incluso afectar a las mucosas. Aproximadamente entre el 25% y el 40% de todos los recién nacidos de todas las razas muestran malformaciones vasculares en forma de máculas rosadas que afectan a la línea media de la frente, nuca y región occipital. Muchas de estas lesiones son de pequeño tamaño y se localizan en el centro de la frente, conociéndose vulgarmente con el nombre de mancha salmón. Estas lesiones tienden a desaparecer durante la infancia. En otros casos las lesiones afectan a la piel de la región occipital y la cara posterior del cuello y en esta localización son mucho más persistentes siendo habitual que permanezcan estables durante toda la vida del individuo. Una variante menos frecuente de nevo flameo es la denominada mancha en vino de Oporto, que consiste en una gran malformación vascular que afecta unilateralmente a la cara. Las manchas en vino de Oporto también tienden a persistir durante la vida adulta, haciéndose con los años más oscuras y adquiriendo la morfología de placas infiltradas de consistencia firme, sobre las que pueden aparecer lesiones papulosas o nodulares de color rojo púrpura que pueden cubrir completamente la lesión. Se ha descrito una larga lista de anomalías asociadas a un nevo flameo. El glaucoma constituye una complicación frecuente en los pacientes con manchas en vino de Oporto afectando a la cara, no sólo en pacientes con síndrome de Sturge-Weber. El síndrome de Sturge-Weber consiste en la asociación de un nevo flameo de gran tamaño afectando a la piel inervada por la rama oftálmica del trigémino asociado con una malformación vascular leptomeningea homolateral. En algunos pacientes con nevo flameo, la existencia de un número aumentado de estructuras vasculares determina un incremento de tamaño de los tejidos blandos y los huesos subyacentes,originando una deformidad de la zona afectada similar a la del síndrome de Klippel-Trenaunay. Si estas lesiones se asocian con una fístula arteriovenosa subyacente, el proceso se denomina síndrome de Parker-Weber. Las manchas en vino de Oporto se han descrito en una amplia variedad de trastornos congénitos, incluyendo diferentes tipos de facomatosis pigmentovascular, el síndrome de Cobb, el síndrome de Wyburn-Mason, el síndrome de Proteus, el síndrome de Roberts, el síndrome TAR, la enfermedad de Von Hippel-Lindau, el síndrome de Beckwith- Wiedemann, el síndrome de Rubinstein-Taybi y la enfermedad de Coat. Los hallazgos histopatológicos en un nevo flameo como malformación vascular aislada son idénticos a los de un nevo flameo asociado con otras malformaciones. Estos hallazgos consisten en la presencia de capilares y vénulas de pared fina, con luz dilatada, situados principalmente en la dermis reticular superficial, aunque en algunos casos la lesión se extiende también a las áreas más superficiales del tejido celular subcutáneo. La patogenía de las manchas en vino de Oporto aún no está del todo aclarada, pero la mayoría de los autores consideran que estas lesiones son más el resultado de ectasias vasculares que de un proceso proliferativo. Las lesiones de nevo flameo de pequeño tamaño y situadas centralmente en la cara tienden a desaparecer espontáneamente al final del primer año de vida extrauterina. Sin embargo, las manchas en vino de Oporto persisten durante toda la vida delpaciente y es necesario realizar algún tratamiento. En este sentido, el tratamientocon diversos tipos de láseres ha conseguido muy buenos resultados.
Título del artículo: Malformaciones vasculares hiperqueratósicas
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

Las malformaciones vasculares hiperqueratósicas están constituidas por vasos dilatados que asientan en la dermis y en el tejido celular subcutáneo. El término “angioqueratoma” se ha utilizado como nombre genérico para denominar estas lesiones, pero es preferible restringirlo para denominar aquellas lesiones vasculares hiperqueratósicas adquiridas caracterizadas por dilatación de los vasos sanguíneos preexistentes en la dermis papilar. Otro término utilizado con frecuencia es el de “hemangioma verrugoso”, pero este término es incorrecto porque no se trata de verdaderos hemagiomas, sino de malformaciones vasculares. La mayoría de las malformaciones vasculares hiperqueratósicas se localizan en las extremidades inferiores y generalmente son lesiones unilaterales. Se trata de lesiones que están presentes en el momento del nacimiento o aparecen en los primeros meses de vida. Clínicamente las lesiones aparecen como placas eritematosas o purpúricas que crecen lentamente y que van adquiriendo con el tiempo una superficie hiperqueratósica. Histopatológicamente, las malformaciones vasculares hiperqueratósicas muestran una marcada hiperplasia epidérmica, con hiperqueratosis compacta, acantosis y papilomatosis. En la dermis superficial y profunda se observan capilares y vénulas de luz amplia y dilatada. Cuando existe un componente vascular profundo, la extirpación quirúrgica precoz es el único tratamiento. Sin embargo, si se trata de lesiones superficiales y de pequeño tamaño pueden tratarse adecuadamente con electrocoagulación o laserterapia.
Título del artículo: Malformaciones venosas cutáneas
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

En el pasado las malformaciones venosas cutáneas se denominaban incorrectamente hemangiomas “cavernosos”. Pero estas lesiones son malformaciones y no neoplasias, que están constituidas por vasos malformados de flujo lento y hemodinámicamente inactivos y suelen estar ya presentes en el momento del nacimiento, creciendo lentamente a lo largo de la vida del paciente. Clínicamente, las malformaciones venosas cutáneas aparecen como nódulos azulados o purpúricos agrupados en una determinada región anatómica. Con frecuencia estas malformaciones venosas se asocian con otras anomalías. La hipoplasia y desmineralización ósea son características de las malformaciones venosas de las extremidades.La existencia de una malformación venosa cutánea puede ser también uno de los componentes de varios síndromes malformativos complejos, que incluyen el síndrome del nevo azul en tetina de goma (blue rubber bleb nevus syndrome), el síndrome de Maffucci, el síndrome de Klippel- Trenaunay, el síndrome de Gorham y el síndrome de Bannayan-Riley-Ruvalcaba. Histopatológicamente, las malformaciones venosas cutáneas están constituidas por vasos ectásicos de tamaño variable que asientan en la dermis profunda y tejido celular subcutáneo.Algunos de estos vasos malformados muestran una pared fina, mientras que otros exhiben una gruesa capa muscular. Los fenómenos de trombosis y los flebolitos constituyen hallazgos frecuentes, así como la presencia de áreas de hemorragia con depósitos de hemosiderina y calcificaciones extravasculares. Algunas de las malformaciones venosas descritas en los síndromes mencionados con anterioridad pueden mostrar hallazgos histopatológicos de una entidad específica. Este es el caso de las grandes lesiones faciales con apariencia de malformaciones venosas, que corresponden en realidad a glomangiomas y también se han descrito varios casos de hemangioma de células fusiformes en pacientes con síndrome de Maffuci. Las malformaciones venosas cutáneas superficiales y de pequeño tamaño pueden extirparse quirúrgicamente, pero en aquellos casos en los que la malformación vascular cutánea se asocia con anomalías internas se requiere una exploración más detallada y un seguimiento más estrecho del paciente. Los pacientes con síndrome de Maffucci requieren un seguimiento cuidadoso con el fin de diagnosticar precozmente el desarrollo de un condrosarcoma.
Título del artículo: Malformaciones linfáticas cutáneas
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L. Requena, C. Requena, R. O. Pichardo y O. P. Sangueza

Las malformaciones linfáticas cutáneas superficiales son malformaciones que afectan a los vasos linfáticos cutáneos, subcutáneos o submucosos. En el pasado, muchas de estas lesiones han sido denominadas con el nombre de “linfangiomas”, denominación incorrecta ya que no se trata de neoplasias linfáticas sino de malformaciones. Las lesiones están presentes en el momento del nacimiento o aparecen en los primeros meses de vida. Pueden estar localizadas en cualquier área de la superficie corporal, pero muestran especial predilección por asentar en el pliegue axilar, hombros, cuello, parte proximal de las extremidades y lengua. Clínicamente, la lesión está constituida por múltiples vesículas de pequeño tamaño, a menudo con una superficie verrugosa,agrupadas en una placa.La mayoría de las malformaciones linfáticas superficiales se acompañan de vasos linfáticos malformados dilatados en el tejido celular subcutáneo, lo que determina una hinchazón de los tejidos blandos subyacentes a las vesículas linfáticas superficiales. Histopatológicamente, estas malformaciones linfáticas cutáneas superficiales están situadas en la dermis papilar inmediatamente por debajo de la epidermis, aunque también pueden extenderse a la dermis reticular. Las lesiones están constituidas por vasos linfáticos dilatados de pared fina y delimitada por una única hilera discontinua de células endoteliales aplanadas. Muchas de estas malformaciones linfáticas cutáneas superficiales no requieren ningún tratamiento, pero los mejores resultados cosméticos se han conseguido con el láser de argón o el láser de CO2. Las malformaciones linfáticas quísticas, en contraste con las malformaciones linfáticas superficiales, están situadas profundamente y constituyen masas subcutáneas indoloras cubiertas por piel normal. Las lesiones pueden ser dolorosas cuando se someten a compresión. El higroma quístico es una variante de malformación linfática subcutánea que se localiza preferentemente en los pliegues del cuello, axila o ingle, áreas donde existe un tejido conectivo laxo que permite la expansión de las estructuras linfáticas. Los higromas quísticos del triángulo posterior del cuello pueden asociarse con hidrops fetal, síndrome de Turner, diversas malformaciones congénitas, varias aneuploidias cromosómicas y muerte fetal. Histopatológicamente las malformaciones linfáticas quísticas se componen de vasos irregulares dilatados e interconectados en el tejido celular subcutáneo. Las malformaciones linfáticas quísticas de pequeño tamaño pueden tratarse adecuadamente mediante la extirpación quirúrgica, pero lesiones de mayor tamaño muestran un alto índice de recidivas después de la cirugía. La linfangiomatosis es un raro trastorno caracterizado por vasos linfáticos anormales dispuestos difusamente a lo largo de una región anatómica. Se caracterizan por aparecer como masas subcutáneas fluctuantes de consistencia esponjosa que ocasionan una hinchazón progresiva del miembro afectado. Histopatológicamente, las lesiones de linfangiomatosis están constituidas por amplios canales linfáticos dilatados e interconectados entre si y cubiertos por una hilera de células endoteliales aplanadas. Las lesiones pueden afectar la dermis, el tejido celular subcutáneo y extenderse al hueso subyacente. El tratamiento de los pacientes con linfangiomatosis de los miembros consiste en la extirpación quirúrgica lo más amplia posible de la piel y los tejidos blandos afectados por la malformación.




 
 

©Grupo Aula Médica, S.L.
C/ Isabel Colbrand, 10 nave 78 planta 2ª 28050 Madrid - Tlf. 91 358 64 78 Fax. 91 358 99 79