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ALIMENTACIÓN EN DIARREAS CRÓNICAS


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Título de la revista/monografía: ALIMENTACIÓN EN DIARREAS CRÓNICAS
Coordinador del la monografía: C. Maluenda Carrillo
Número/fecha: 143
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Artículos (Resúmenes e Introducciones)
Título del artículo: Malabsorción de azúcares.Déficit de lactasa
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: C. Maluenda Carrillo y A. Bodas Pinedo

Los hidratos de carbono representan una fracción esencial de nuestra dieta. Si tenemos en cuenta que los carbohidratos constituyen más de la mitad de los ingresos energéticos en el hombre, se comprende que los trastornos en la digestión y absorción de los azúcares, representen problemas importantes. Puede tratarse de defectos primarios o, lo que es mucho más frecuente, de fenómenos secundarios. Para comprender la patología relacionada con la malabsorción de azúcares, es básico conocer los principales carbohidratos de la dieta, su composición, así como sus mecanismos de digestión y absorción. Dentro del capítulo de la malabsorción de azúcares, el déficit de lactasa es la patología más frecuente, motivo por el que es a ella a la que nos vamos a referir. CARBOHIDRATOS EN LA DIETA En el adulto los hidratos de carbono aportan más de la mitad de los ingresos energéticos, con una ingesta aproximada diaria de 350 g, siendo el almidón (60%), seguido de la sacarosa (30%) y de la lactosa (10%), los más importantes. En el niño obviamente las cosas varían en relación con la alimentación que es propia para cada una de las edades. Aunque en términos medios las cosas son parecidas en cuanto al porcentaje de calorías aportadas por los hidratos de carbono, lo que sí difiere es su fuente energética. Ésta comienza con la lactosa como hidrato de carbono mayoritario y casi exclusivo (lactancia natural y fórmula adaptada) para llegar por último y progresivamente a los porcentajes descritos para el adulto. Los mamíferos, como el ser humano, disponemos de una enzima, la lactasa intestinal, una disacaridasa localizada en el borde en cepillo de las vellosidades intestinales, encargada de desdoblar el disacárido lactosa en sus dos monosacáridos correspondientes, única forma en que los azúcares son absorbidos. El disacárido lactosa está compuesto, como el resto de los disacáridos, por la unión de 2 monosacáridos, en este caso: glucosa y galactosa unidos por un enlace beta 1-4. El problema nace cuando existe un déficit de esta disacaridasa y, como consecuencia de ello, no podemos digerir y por tanto absorber la lactosa teniendo en cuenta, como anteriormente hemos comentado, que la leche o derivados lácteos forman una parte siempre importante de nuestra dieta. Actualmente conocemos diferentes formas de déficit de lactasa: — Primario con manifestación neonatal. — Primario de aparición tardía. Déficit de lactasa tipo adulto. — Secundario manifestado a cualquier edad y debido a cualquier enfermedad que cause una alteración del lugar donde está localizada, las vellosidades intestinales por ej., gastroenteritis, enfermedad celíaca, otras enteropatías, etc. La fisiopatología y la clínica son comunes para todas ellas, es decir, independientemente de que se trate de formas primarias o secundarias.
Título del artículo: Enfermedad celíaca
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: C. Maluenda Carrillo, M. Márquez Infante, A. Bodas Pinedo

La enfermedad celíaca se define como una intolerancia permanente al gluten, caracterizada por cursar con una alteración morfológica del intestino delgado proximal. De ello se deduce que la enfermedad celíaca es una enfermedad de por vida, cuyo único método diagnóstico es la biopsia intestinal. Hasta hace poco y basados en el diagnóstico clínico se la consideraba una de las causas más frecuentes de malabsorción dentro de los niños con diarrea crónica, estimándose su incidencia en nuestro país alrededor de 1/2.000. Actualmente y basados en métodos de screening (marcadores serológicos de enfermedad celíaca: AGA, Ema, TGt) sabemos que su prevalencia es mucho mayor (1/200) de lo que anteriormente pensábamos. El tratamiento es la consecuencia lógica de cuanto antecede. Si hemos dicho que la enfermedad está producida por una sustancia tóxica (el gluten) contenida en el trigo, avena, cebada y centeno, la conclusión que se impone es la de suprimir totalmente de la dieta estos cereales. Cuando se obra así, los resultados son excelentes, alcanzando estos niños una pronta y completa normalidad. El peso es lo primero que se restaura, después todos los demás aspectos comprometidos. El cuadro clínico desaparece y poco a poco se normaliza también la mucosa intestinal. Debe tenerse en cuenta que en ocasiones, si solamente se suprime el gluten de la alimentación, es decir, los cereales indicados, la respuesta terapéutica puede hacerse esperar. La razón no es otra que en los casos avanzados el grado de lesión de la mucosa, en cuanto a extensión se refiere, es sumamente importante y en ellos la digestión de todo tipo de alimentos supone ya un compromiso; tal es lo que sucede con los disacáridos, principalmente la lactosa. Realizándose su hidrólisis por los microvillis de las células epiteliales y estando éstas y aquéllos gravemente alterados en la enfermedad celíaca, su escisión en monosacáridos no se realiza, con lo que tenemos un nuevo factor condicionante de diarrea, la malabsorción de lactosa. Otras veces, la falta de respuesta tiene su origen en una intolerancia asociada a la lactosa y a las proteínas de la leche de vaca. Son casos en los que la alteración de la mucosa intestinal va a permitir la absorción de estas proteínas en una fase de digestión incompleta, y por tanto con capacidad sensibilizante, y como consecuencia de desarrollar intolerancia clínica. El tratamiento en estas situaciones se realizará a base de una fórmula exenta de lactosa y de proteínas de leche de vaca. Cuando ante estos casos que no responden a una dieta exenta de gluten, obramos de este modo, la respuesta no es sólo brillante sino rápida. Posteriormente, cuando han pasado unas semanas, la tolerancia se restablece, pudiendo ampliarse de nuevo el régimen alimenticio, eso sí, con la restricción de los cereales nocivos que será de por vida. Aunque este tratamiento ha demostrado claramente su efectividad, en la práctica clínica los enfermos celíacos tienen, aunque cada vez menos, algunos problemas que debemos conocer e intentar resolver. Los problemas los podemos dividir en antes y después del diagnóstico.
Título del artículo: Fibrosis quística
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: C. Maluenda Carrillo, A. Bodas Pinedo, B. Joyanes Abancens

GENERALIDADES Es la enfermedad hereditaria autosómica recesiva grave más frecuente en la raza blanca (1/2.000-1/4.000). Se trata de un proceso multisistémico, caracterizado por la presencia de: enfermedad pulmonar obstructiva crónica y progresiva, insuficiencia pancreática exocrina y elevación de los electrólitos en sudor. ETIOPATOGENIA Actualmente sabemos que la enfermedad se debe a una mutación en un gen localizado en el brazo largo del cromosoma 7, que codifica para una proteína denominada CFTR (Cystic Fibrosis Transmenbrane Regulator), encargada de regular la conducción del cloro a través de las membranas celulares. Dentro de las diferentes mutaciones conocidas, la más frecuente es la denominada delta F508. Decíamos que la proteína CFTR actúa como un canal del cloro, en los casos como la FQ en que esta proteína es anómala, el transporte de cloro a través de las membranas celulares está alterado lo que da lugar a variaciones en la composición de las secreciones, siendo el aumento de su espesor la característica principal. Estas secreciones espesas van a dar lugar, a nivel pulmonar, a una alteración del aclaramiento mucociliar facilitando la adhesión y permanencia de gérmenes patógenos y provocando una respuesta inflamatoria que cierra el círculo de obstrucción progresiva de las vías aéreas, exacerbación de la infección y daño tisular. Este mismo hecho, aumento del espesor de las secreciones, va a dar lugar, a nivel gastrointestinal, a obstrucción de los acinis pancreáticos, de las glándulas intestinales, de los conductos biliares intrahepáticos y de la vía biliar extrahepática, siendo las alteraciones pancreáticas, expresándose como una insuficiencia pancreática exocrina, las de mayor repercusión clínica. Las lesiones pancreáticas y pulmonares son las más constantes y las principales responsables de la evolución de la enfermedad. Durante la última década ha mejorado de forma notable la esperanza de vida media de estos enfermos, la cual sobrepasa actualmente los 30 años de edad. Este aumento en la cantidad y además en la calidad de vida se explica por 3 factores: — Cuidados centralizados en unidades especializadas en FQ. — Mejoras en el tratamiento de la enfermedad pulmonar. — Reconocimiento de la importancia de una adecuada nutrición. Actualmente conocemos bien la relación existente entre: nutrición, función pulmonar y esperanza de vida en estos pacientes. Antes de diseñar un plan terapéutico para combatir las alteraciones nutritivas que presentan estos pacientes, es necesario identificar los factores que las originan.
Título del artículo: Diarrea crónica inespecífica
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: A. Bodas Pinedo y C. Maluenda Carrillo

La diarrea crónica inespecífica (DCI) representa uno de los problemas de consulta más frecuente tanto en el ámbito de la Pediatría extrahospitalaria como para el gastroenterólogo infantil. A pesar de que el estado general de los niños es bueno, esta patología suele crear sentimientos de gran ansiedad y frustración en los padres. INTRODUCCIÓN Los signos y síntomas de la DCI aparecen entre los 6 meses y 3 años de edad. Típicamente las deposiciones se caracterizan por estar aumentadas de frecuencia y presentar una consistencia variable, empeorando a lo largo del día, así como durante una misma deposición. Otros rasgos característicos son la presencia de moco y restos de alimento sin digerir. Por definición, estos niños tienen peso y talla dentro de los percentiles normales para su edad, aunque a veces el peso está alterado por la utilización de dietas inadecuadas. La exploración física en esta entidad es normal lo mismo que el estado de nutrición, siendo incluso frecuente que estos niños presenten gran apetito y un peso y talla por encima del percentil 50. En ocasiones el cuadro está precedido de un episodio de gastroenteritis aguda u otra infección de etiología viral. Algunos autores han asociado a la DCI la existencia de antecedentes personales de cólicos del lactante o estreñimiento. Como antecedentes familiares es muy frecuente encontrar alteraciones digestivas similares en otros hermanos y hasta un 75% de los padres presentan colon irritable. Una anamnesis detallada de la alimentación de estos niños es fundamental, prestando especial atención a la ingestión de fibra, grasas, zumos de fruta y líquidos (4 F: fiber, fat, fruit, fluid), ya que en muchas ocasiones las medidas dietéticas son causa de la persistencia de los síntomas.
Título del artículo: Enfermedad inflamatoria intestinal
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: C. Maluenda Carrillo, A. Bodas Pinedo, M. C. González Martínez y B. Joyanes Abancens

NUTRICIÓN EN LA ENFERMEDAD INFLAMATORIA INTESTINAL Con el término de enfermedad inflamatoria intestinal (EII) nos referimos a dos entidades clínicas generalmente bien diferenciadas: la colitis ulcerosa (CU) y la enfermedad de Crohn (EC); caracterizadas por compartir una serie de peculiaridades como desconocer su etiología, cursar con un proceso inflamatorio crónico intestinal que evoluciona con brotes de activación y con fases de remisión espontáneas, así como acompañarse de manifestaciones extradigestivas. Dado que la etiología es todavía desconocida, no disponemos de un tratamiento médico curativo. En el momento actual empleamos varios medicamentos entre los que se incluyen: corticoides, sulfasalazina, antibióticos e inmunosupresores, con el ánimo de suprimir la inflamación y producir una remisión de los síntomas. En los últimos años el tratamiento dietético ha adquirido un especial interés, siendo a éste al que fundamentalmente nos vamos a referir. Varias son las razones por las que la EII debe ser tratada de una forma prioritaria dentro del capítulo de la alimentación en las diarreas crónicas, de ellas quiero destacar: 1. Es una causa de diarrea crónica. 2. Es una patología emergente. 3. Los aspectos de la alimentación guardan unas características particulares. La incidencia de EII en países desarrollados se ha establecido en 4,5/100.000/año, siendo el porcentaje de casos que inician sus síntomas antes de los 20 años de edad, de un 15% en la CU y de un 20-30% en la EC. En la CU la forma de presentación más frecuente en pediatría es la de pancolitis (60%), seguida por la colitis izquierdo (25%), siendo los casos con afectación exclusiva del recto (15%) los menos frecuentes.
Título del artículo: Nutrición parenteral en niños con diarrea crónica
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: F. Fernández Carrión y J. I. Sánchez Díaz

INTRODUCCIÓN La nutrición parenteral (NP) consiste en el aporte de todos los nutrientes necesarios para mantener la actividad metabólica completa del organismo, exclusivamente por vía endovenosa, consiguiendo un balance nitrogenado positivo y manteniendo un crecimiento normal. Desde que en los años 60 Dudrick y colaboradores iniciaran una serie de ensayos en animales y humanos que darían lugar al nacimiento de la NP, ésta ha supuesto un auténtico avance en el tratamiento de numerosas patologías: alteraciones metabólicas, incapacidad de ingestión, pacientes críticos, y especialmente en Pediatría, en el manejo del gran prematuro. Una de las principales indicaciones actualmente sigue siendo el fallo intestinal, bien sea de origen médico, siendo la diarrea intratable un ejemplo, bien sea de origen quirúrgico. La nutrición parenteral a domicilio (NPD) es el modo de realizar el soporte nutricional en casa del propio paciente. Desarrollada en los años 70, ha supuesto un avance en el tratamiento de niños que van a requerir NP al menos 30 días, permitiendo que los pacientes sean tratados en casa, reduciendo los días de hospitalización y normalizando su vida. INDICACIONES La NP tiene como principal objetivo tratar la malnutrición cuando ya existe, o prevenirla cuando puede aparecer como consecuencia de una ingesta insuficiente para mantener los requerimientos nutricionales en un momento determinado. El hecho de que sea una técnica agresiva y con una serie de riesgos inherentes y de complicaciones bien establecidas, hace que se reserve para aquellos pacientes que presentan una función gastrointestinal inadecuada, y que se mantenga el mínimo tiempo posible. Una de las principales indicaciones de la NP es la diarrea grave rebelde, ya sea de origen infeccioso, alérgico o inmunológico, que en muchas ocasiones va a requerir una NP prolongada, aunque solo sea para compensar las pérdidas digestivas de agua y electrólitos que persisten a pesar de suspender la nutrición enteral. Nos plantearemos la NPD en caso de prever más de 30 días de tratamiento con soporte nutricional.




 
 

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