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EL NIÑO INMIGRANTE (II)


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Título de la revista/monografía: EL NIÑO INMIGRANTE (II)
Coordinador del la monografía: R. López-Vélez y M.ª J. Martín Puerto
Número/fecha: 142
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Artículos (Resúmenes e Introducciones)
Título del artículo: Enfermedades infecciosas (II): enfermedades no parasitarias
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: H. Huerga y R. López-Vélez

Como se dijo en la introducción del capítulo anterior, la pobreza, las condiciones de la vivienda, la higiene, el acceso al agua, el acceso a los cuidados médicos y a las medicinas, son factores que influyen directamente en el padecimiento de enfermedades infecciosas en los países menos adelantados (PMA)1, 2. Las enfermedades infecciosas suponen la primera causa de mortalidad en los países de baja renta, representando un 45% del total de fallecimientos y el 63% en los niños. Seis enfermedades infecciosas fueron las responsables de la mayoría de estas muertes en todas las edades: infecciones respiratorias agudas (3,5 millones), SIDA (2,3 millones), enfermedades diarreicas (2,2 millones), tuberculosis (1,5 millones), malaria (1,1 millones) y sarampión (0,9 millones). Estas enfermedades son de distribución mundial, pero de mayor prevalencia en los trópicos, y tienen la peculiaridad de que la gran mayoría de ellas son transmisibles, de persona a persona, sin la necesidad de la participación de vectores (exceptuando la malaria). Los movimientos de poblaciones desde áreas de mayor prevalencia hacia áreas de menos puede conllevar un resurgir de enfermedades que estaban en decadencia en los países occidentales3, 4. En principio, los niños inmigrantes procedentes de los países de alta endemia tendrían un riesgo mayor de importar tuberculosis, hepatitis, etc., o de adquirir infecciones respiratorias, diarreas, etc., por las pobres condiciones sanitarias a las que estos niños pueden verse sometidos una vez arribados5-7. Además, otras infecciones pueden también suponer a largo plazo un riesgo potencial para el inmigrante ya que pueden manifestarse muchos años después de estar residiendo en una zona no endémica, como lepra, tuberculosis, sífilis, coccidioidomicosis, histoplasmosis, hepatitis virales, VIH y HTLV-1.
Título del artículo: Aproximación sindrómica a la patología del niño inmigrante
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: H. Huerga y R. López-Vélez

En los niños inmigrantes, al igual que en la práctica general, la aproximación al diagnóstico debe ser global, es decir teniendo en cuenta tanto las circunstancias que rodean al niño (vivienda, higiene, educación) como su estado de salud general (nutrición, síntomas, hallazgos de la exploración física, etc.). En los niños inmigrantes hay, además, dos aspectos importantes que se deben considerar: la zona de procedencia y el tiempo que lleva en el país de acogida (incluidos posibles viajes a sus países de origen). A continuación se exponen ciertos síntomas y hallazgos de laboratorio frecuentes en inmigrantes y las enfermedades que pueden estar involucradas. Esta exposición no pretende ser exhaustiva sino más bien dar unas directrices sobre la patología más frecuente en estos niños. Las enfermedades comunes y universales no se incluyen y como se ha comentado en capítulos anteriores, éstas son, en general, las más frecuentes. En la tabla I se muestraN las principales enfermedades ante ciertos síntomas, y en la tabla II, los síntomas, hallazgos y enfermedades asociadas más frecuentes, en 125 niños, de 0-13 años, procedentes del África Subsahariana y atendidos en la Unidad de Medicina Tropical (UMT) del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.
Título del artículo: Patología del niño inmigrante en la urgencia pediátrica
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: V. Nébreda Pérez y M.ª J. Martín Puerto

En los últimos años, se asiste a un aumento considerable de pacientes inmigrantes, con patologías a las que los pediatras españoles no estamos habituados. Dadas las condiciones sociales, culturales, económicas, y situación legal, esta población utiliza con mucha frecuencia los servicios de urgencias (SU) como único lugar de consulta. Por tanto, los objetivos a alcanzar en estas unidades, irán encaminados por un lado al diagnóstico de la patología aguda que precise tratamiento inmediato y por otro a la detección de patología crónica o riesgo de padecerla, facilitando en lo posible a la familia diferentes vías de diagnóstico y seguimiento (consulta de pediatra de zona, consulta especializada, servicios sociales). En el SU no se puede realizar el diagnóstico etiológico de toda sintomatología, sino una aproximación sindrómica determinando la necesidad de realizar pruebas diagnósticas, tratamiento sintomático o etiológico si fuera posible, tanto mediante ingreso hospitalario como ambulatorio, según la gravedad del caso.
Título del artículo: Niño inmigrante sano
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: R. López-Vélez y H. Huerga

En la práctica diaria, los médicos de familia y los pediatras atienden a niños sanos. Ante un niño inmigrante pueden surgir algunas dudas o dificultades sobre la relación médico-paciente, la nutrición, las vacunaciones que se deben administrar o la necesidad de cribado sistemático de ciertas enfermedades. El personal debería tener experiencia en atención primaria intercultural y conocer las enfermedades de este colectivo. Al final, sería deseable que se intentaran alcanzar los siguientes objetivos: — Comprender, tanto por parte de los padres del niño inmigrante como del médico, que la inmigración en sí puede tener efectos negativos sobre la salud. — Incorporar las creencias, que el padre inmigrante aporta respecto a la salud, a un esquema terapéutico efectivo. — Utilizar las pruebas de cribaje de enfermedades sólo cuando estén indicadas, bien en términos de salud pública o de salud individual. — Aportar los cuidados necesarios de una forma competente y culturalizada. La atención a los niños inmigrantes puede presentar ciertas dificultades. Por un lado, las diferencias culturales y lingüísticas (o de terminología) pueden llevar a cierta incomprensión entre el médico y el paciente. En ocasiones ciertos síntomas de enfermedad están siendo culturalmente aceptados como normales por los inmigrantes, debido a la frecuencia con que aparecen.La utilización de los servicios de salud por parte de los inmigrantes puede ser diferente a la de los autóctonos. Pueden sobreutilizar los servicios de salud porque se les brinda esta oportunidad que no tenían en sus países de origen, o pueden infrautilizarlos por miedo a laexpulsión si se encuentran en situación irregular administrativa. Con frecuencia, no están acostumbrados a visitas regulares de los niños al médico, si estos se encuentran bien. En Holanda, las inmigrantes irregulares embarazadas acuden mucho más tarde al médico, sus hijos tienen baja adherencia a los programas de vacunación, y consumen más medicación que los nativos. En EE.UU. los pacientes pertenecientes a minorías consultan más a médicos pertenecientes a sus propias minorías étnicas. Por otro lado, la sobrevaloración del poder curativo de la medicina occidental junto al sentimiento de desconfianza, pueden hacer que los inmigrantes exijan medidas o tratamientos inmediatos y eficaces imposibles de ofrecer por parte del médico, y pueden llevar a la incomunicación y a la ruptura de la relación médico-paciente. Otra dificultad en la atención a los inmigrantes son los problemas administrativos: nombres poco habituales, confusión de nombre y apellido, cambios frecuentes de domicilio, dificultad para establecer contacto telefónico, etc. Todo ello puede hacer que la anamnesis no sea una tarea fácil. Sin embargo, en la historia clínica se debe intentar recoger un máximo de información que puede ser importante en la evaluación general del niño y en la sospecha de enfermedad.
Título del artículo: Niño inmigrante que viaja
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: R. López-Vélez y H. Huerga

Una gran parte de los niños que viajan a países tropicales son inmigrantes o hijos de inmigrantes que han nacido en el país de acogida y que viajan al país de origen de sus padres. En cualquier caso, en estos niños, al riesgo de viajar a un país tropical, se suman unas condiciones de estancia más propensas a la adquisición de enfermedades y a la falta de percepción por parte de los padres, del riesgo que esto conlleva1. Las condiciones de viaje son distintas en estos niños que en los turistas: — Los viajes suelen hacerse a zonas rurales y son de larga duración. — Las condiciones de estancia son muy diferentes: casas (en lugar de hoteles con aire acondicionado), ausencia de mosquiteras, etc. — Los niños participan de la vida cotidiana en el lugar de destino, donde la higiene del agua y de los alimentos puede ser inadecuada. — Los accidentes, tanto de tráfico como domésticos, son también más frecuentes. De los niños residentes en Amsterdam, el 12,4% de todos los fallecimientos infantiles durante el periodo 1982-1993, sucedieron en el extranjero, porcentaje que se elevó hasta el 24,7% en el caso de los niños que viajaron a Turquía y hasta el 34,2% de los niños que fueron a Marruecos (debido a accidentes de trafico, infecciones gastrointestinales y causas perinatales, incluidas malformaciones)2.




 
 

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