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PARASITOSIS INTESTINALES


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Título de la revista/monografía: PARASITOSIS INTESTINALES
Coordinador del la monografía: E. Medina Benítez
Número/fecha: 141
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Artículos (Resúmenes e Introducciones)
Título del artículo: Parasitosis intestinales
Tipo de contenido: Editorial
Autores: E. Medina Benítez y M. González Tomé

Desde una perspectiva global las parasitosis intestinales siguen siendo un problema de salud importante en países subdesarrollados donde provocan importante morbimortalidad. Así, la mortalidad que originan en el mundo las tres infecciones parasitarias intestinales más frecuentes no es nada despreciable: 60.000 muertes/año para A. lumbricoides, 65.000 muertes/año para A. doudenale y N. americanus y 10.000 muertes/año para T. trichiura. En nuestro medio es una patología relativamente infrecuente entre la población autóctona y las parasitosis intestinales sintomáticas pueden ocasionar cierta morbimortalidad, pero ésta es poco significativa. No obstante, supone un riesgo para colectivos con pobre higiene como las guarderías o instituciones de deficientes psíquicos o para pacientes con inmunosupresión primaria o secundaria, en los que la infección puede ser grave. Además de la inmunosupresión, en nuestro medio diversos fenómenos sociológicos hacen que el tema de las parasitosis intestinales tenga interés en la actualidad para el pediatra. Los más importantes son la emigración y la adopción de niños de países del tercer mundo. Pero también el fenómeno de la globalización, con movilidad constante de grandes masas de población y viajes frecuentes a países subdesarrollados por motivos turísticos o laborales que exponen a la población autóctona al contagio de parásitos endémicos de determinadas zonas. La orientación del problema en estos casos debe hacerse teniendo en cuenta no sólo la sintomatología sino el origen de la población o el lugar de desplazamiento ya que predominarán unos determinados patógenos sobre otros.
Título del artículo: Aspectos generales de las parasitoris intestinales
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: M. González Tomé

Siempre que se sospeche una parasitosis debe realizarse un enfoque inicial teniendo presente los síntomas, la exploración y el lugar de procedencia del niño afectado, pues en función de esto sabremos la zona del intestino afectada y los parásitos más prevalentes en cada zona (ver capítulos de clínica y epidemiología). Otro elemento a tener en cuenta es el mecanismo de adquisición de la infección, quiénes son los huéspedes definitivos o intermedios y cuál es el periodo de incubación de cada parásito (ver clasificación y mecanismo de adquisición). A continuación, se reseñan los aspectos básicos de estos apartados desde un punto de vista general, para enfocar el diagnóstico y tratamiento de las parasitosis intestinales. 1. CLÍNICA • Las parasitosis intestinales por lo general son silentes, de manera que los síntomas y la exploración pueden no aportar datos que nos hagan sospechar su presencia. Tanto es así que, a veces, se descubren de forma casual, cuando el paciente elimina el parásito (Ascaris lumbricoides, Tenias...). Otras veces, sin embargo, se manifiestan ya como complicaciones (colangitis en el caso de la Fasciola...). • La presencia o no de clínica depende a su vez de otros factores como son la intensidad de la parasitación, la virulencia del germen, del estado inmunológico del paciente, e incluso su predisposición genética y la exposión previa. Así, en las zonas de gran exposición a determinados parásitos la clínica va disminuyendo con la edad y es menor en adultos (Toxocara). • En los pacientes con inmunodepresión la clínica puede ser más grave.
Título del artículo: Clasificación, mecanismo de transmisión, distribución geográfica
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: M. González Tomé y B. Losada Pinedo

PROTOZOOS INTESTINALES Amebas Organismo móvil mediante pseudópodos. Forma trofozoítica y quística. Adquisición vía fecal-oral. — Entamoeba histolytica/dispar. — Entamoeba hartmanni. — Entamoeba coli. — E. polecki. — E. gingivalis. — Endolimax nana. — Iodamoeba bütschlii. — Blastocystis hominis. Protozoos flagelados y ciliados Organismo móvil mediante flagelos o cilios. Forma trofozoítica quística (salvo Dientamoeba fragilis y Trichomonas tenax). Trasmisión fecal-oral. — Giardia lambilia. — Chilomastix mesnili. — Dientamoeba fragilis. — Trichomonas tenax. — Enteromonas hominis. — Retortamonas intestinalis. — Balantidium coli.
Título del artículo: Clínica de las parasitosis intestinales
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: E. Medina Benítez, P. Urruzuno Tellería, J. Manzanares López-Manzanares y J. Benito Díaz

Muchos de los parásitos intestinales más comunes coexisten con el huésped humano sin causar síntomas. Algunos son simples comensales (ver tabla en capítulo de Diagnóstico). Pero en los estudios recientes se ha puesto de manifiesto la trascendencia clínica de las infestaciones en pacientes con malnutrición en países subdesarrollados o en inmunodeprimidos. La clínica de las parasitosis intestinales es diversa, oscilando desde la ausencia de síntomas hasta la sintomatología digestiva o sistémica grave. La infección por parásitos puede semejar otros trastornos gastrointestinales como la enfermedad inflamatoria, celiaca, enfermedad péptica, apendicitis, obstrucción intestinal, hepatitis o colangitis esclerosante y puede disparar las manifestaciones de trastornos intestinales crónicos. No suele ser un diagnóstico a considerar en la diarrea aguda, salvo en zonas endémicas y sí cuando la diarrea se hace persistente. Desde el punto de vista analítico la eosinofilia es típica de las infecciones por helmintos sobre todo en la fase migratoria del ciclo vital del parásito pero no se suele ver en las infecciones por protozoos a excepción de la infección por Isospora o Dientamoeba fragilis (ver tablas en el capítulo de Diagnóstico). Los países o zonas con menor nivel socioeconómico son las que padecen fundamentalmente las infecciones por parásitos intestinales. Pero, como se refiere en otros capítulos de esta monografía, son varios factores los que condicionan un aumento de la prevalencia de estas infecciones globalmente: el aumento en los viajes a países con alta endemicidad, la inmigración y la adopción de niños del tercer mundo, la presencia de inmunosupresión primaria o adquirida sobre todo SIDA o trasplantes y los cuidados a niños en guarderías o instituciones de deficientes psíquicos.
Título del artículo: Diagnóstico de las parasitosis intestinales
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: P. Rojo Conejo

La parasitosis intestinal, continúa siendo una patología relativamente infrecuente en nuestro medio, y cuando aparece se presenta en un paciente con unas características epidemiológicas y clínicas muy específicas. Por ello es preciso tener una sospecha clínica fundada que permita una mayor efectividad diagnóstica (tabla I). Algunas series refieren que de las muestras enviadas para estudio parasitológico menos del 1% presentaban parásitos, de los cuales al menos la mitad eran no patógenos. Los métodos diagnósticos para las parasitosis intestinales han cambiado poco en los últimos cien años. Ante la sospecha clínica de parasitosis intestinal el estudio diagnóstico de elección continúa siendo el estudio de parásitos en heces, también denominado estudio coproparasitológico. Debido a esto es importante que la recogida, conservación y envío de las muestras se realice de manera adecuada. Además del examen coproparasitológico, la eosinofilia se relaciona con las parasitosis y existen algunos test específicos para ciertos parásitos.
Título del artículo: Tratamiento de las parasitosis intestinales
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: S. Guillén Martín

El aumento de las parasitosis intestinales nos obliga a tener conocimiento de estas enfermedades y su tratamiento, ya que se utilizan fármacos poco conocidos y con efectos secundarios importantes. El hecho de que el gran impacto de estas infecciones ocurra en países con recursos limitados, hace que la industria farmacéutica no muestre suficiente interés en la investigación y producción de los antiparasitarios. Diversos factores deben ser tenidos en cuenta al usar antiparasitarios. El mecanismo de acción es poco conocido en la mayoría de ellos. Su eficacia no es del todo la deseada, y algunas veces son necesarias intervenciones complementarias, lo que obliga al retratamiento o al tratamiento supresor en inmunodeprimidos de por vida. Las dosis y pautas, sobre todo las pediátricas, no están bien establecidas. Hay que tener en cuenta las resistencias de los mismos y conocer sus contraindicaciones. Dentro de los antiparasitarios muchos de ellos no se disponen en España por lo que se deben pedir como medicación extranjera. Desde un punto de vista práctico, en Estados Unidos han visto que la administración de albendazol a todos los inmigrantes ahorra vidas y dinero, aunque también un screening de las heces salvaría vidas, pero el coste-beneficio es menor (P. Muennig y cols.). Pero quizá este uso indiscriminado puede llevar a crear resistencias a este antiparasitario. Esta práctica en ocasiones se realiza en zonas endémicas para geohelmintos.




 
 

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