|
| |
| EL NIÑO INMIGRANTE (I) |

Compre "EL NIÑO INMIGRANTE (I)" en pdf haciendo
clic aquí
por 5.00€ (iva no incluido) |
Título
de la revista/monografía: EL NIÑO INMIGRANTE (I)
Coordinador
del la monografía: Dr. Rogelio López-Vélez y Dra. María José Martín Puerto
Número/fecha:
140
Comprar
"EL NIÑO INMIGRANTE (I)" en pdf haciendo clic
aquí
por 5.00€ (iva no incluido)(Recibirá
el archivo pdf en el correo electrónico que nos facilite)
Números anteriores
Suscribirse
por un año
|
|
|
|
| Artículos (Resúmenes
e Introducciones) |
Título
del artículo: Inmigración y salud
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: R. López-Vélez y H. Huerga
1. EL FENÓMENO MIGRATORIO ACTUAL1-3
1.1. Cifras
Eran 75 millones en 1965, 120 millones en 1990 y más de 190
millones a finales del siglo XX (el 3% de la población mundial) los
que vivían fuera de su país de origen durante un periodo superior a los
12 meses: 150 millones de emigrantes, 30 millones de desplazados y
13 millones de refugiados. Más de la mitad de todos los migrados del
mundo viven en la actualidad en países menos adelantados, donde la
migración tiene lugar dentro de su propio continente.
La población extranjera residente en los países desarrollados ha
aumentado en los últimos años, y en 1990 suponían el 17,8% de la
población de Oceanía, el 8,6% de Norteamérica y el 5% de Europa.
1.1.1. Europa
Europa, a partir de los años 60, se convierte en receptor de
inmigrantes; y en los países de la Unión Europea (UE) residen hoy día
alrededor de 20 millones de extranjeros, de los que unos 11 millones
son inmigrantes extracomunitarios (el 4,8% de su población) que
proceden en su mayoría del Magreb, Turquía, Subcontinente Indio,
África Subsahariana y los Balcanes. Pero los porcentajes de
inmigrantes referidos a la población total del país son muy dispares:
33% en Luxemburgo, 18% en Suiza, 9% en Bélgica, 8% en
Alemania, 7% en Austria, Francia y Suiza, 6% en Suecia, 5% en
Holanda, 4% en Noruega, Reino Unido y Dinamarca, 2-3% en
Irlanda, Islandia, Portugal, Grecia, Italia, España y Finlandia. A la
cifra anterior hay que sumar otros 3 millones de inmigrantes
irregulares (los mal llamados ilegales): 1 millón en Alemania, medio
millón en Francia, 250.000 en España, 235.000 en Italia y 50.000 en
el Reino Unido. |
Título
del artículo: Patología no infecciosa en el niño inmigrante
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: S. Guillén Martín, E. Gómez Sánchez, V. Nebreda Pérez, J. Puig de la Bellacasa y M.ª J. Martín Puerto
La gran mayoría de la patología no infecciosa en el niño
inmigrante, exceptuando la malnutrición, algunas avitaminosis o
intoxicaciones, y la anemia de células falciformes, es similar a la
patología que pueden presentar en algún momento los niños
españoles, por lo que en general hay que seguir criterios similares en
cuanto a la asistencia médica. No obstante, es importante tener en
cuenta una serie de problemas o enfermedades que los inmigrantes
pueden padecer con más frecuencia, y que aunque son conocidos por
los pediatras, al no ser habituales en la práctica clínica, pueden pasar
desapercibidos.
También es importante conocer que el niño inmigrante de países de
baja renta, padecerá con menos frecuencia patologías relacionadas
con una sociedad desarrollada, como hipertensión, obesidad,
hipercolesterolemia, enfermedades autoinmunes, patología
relacionada con una dieta pobre en residuos, así como, y debido al
ambiente en que se han desarrollado, menor número de enfermedades
alérgicas. |
Título
del artículo: Enfermedades infecciosas (I): enfermedades tropicales
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: H. Huerga y R. López-Vélez
La pobreza, las condiciones de la vivienda, la higiene, el acceso al
agua, el acceso a los cuidados médicos y a las medicinas, son factores
que influyen directamente en el padecimiento de enfermedades
infecciosas en los países menos adelantados (PMA). Millones de
personas en el mundo sufren discapacidades producidas por
enfermedades infecciosas tropicales. Las consecuencias del
padecimiento de estas enfermedades van más allá del marco exclusivo
de la salud y son de tipo educativo, económico, social y laboral. En
los niños, los periodos de enfermedad o las secuelas les impiden
continuar adecuadamente su formación y además, el impacto
económico de estas enfermedades en las familias puede llevarles a
entrar en un círculo del que posteriormente es difícil salir.
Las enfermedades infecciosas suponen la primera causa de
mortalidad en los países de baja renta, representando un 45% del total
de fallecimientos y el 63% en los niños (fig. 1). Seis enfermedades
infecciosas fueron las responsables de la mayoría de estas muertes en
todas las edades: infecciones respiratorias agudas (3,5 millones),
SIDA (2,3 millones), enfermedades diarreicas (2,2 millones),
tuberculosis (1,5 millones), malaria (1,1 millones) y sarampión (0,9
millones). Exceptuando la malaria, las enfermedades propiamente
tropicales causan una elevada morbilidad pero con una mortalidad
relativamente baja. Se estima que en el mundo hay 1.400 millones de
personas parasitadas por nematodos intestinales, 300 millones con
malaria, 200 millones con esquistosomiasis, 120 millones con
filariasis linfáticas, 40 millones con amebiasis, 18 millones con
oncocercosis, 16 millones con enfermedad de Chagas, 12 millones
con leishmaniasis y 0,3 millones con enfermedad del sueño. |
Título
del artículo: Enfermedades infecciosas (II): enfermedades no parasitarias
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: H. Huerga y R. López-Vélez
Como se dijo en la introducción del capítulo anterior, la pobreza,
las condiciones de la vivienda, la higiene, el acceso al agua, el acceso
a los cuidados médicos y a las medicinas, son factores que influyen
directamente en el padecimiento de enfermedades infecciosas en los
países menos adelantados (PMA)1, 2. Las enfermedades infecciosas
suponen la primera causa de mortalidad en los países de baja renta,
representando un 45% del total de fallecimientos y el 63% en los
niños. Seis enfermedades infecciosas fueron las responsables de la
mayoría de estas muertes en todas las edades: infecciones
respiratorias agudas (3,5 millones), SIDA (2,3 millones),
enfermedades diarreicas (2,2 millones), tuberculosis (1,5 millones),
malaria (1,1 millones) y sarampión (0,9 millones). Estas
enfermedades son de distribución mundial, pero de mayor prevalencia
en los trópicos, y tienen la peculiaridad de que la gran mayoría de
ellas son transmisibles, de persona a persona, sin la necesidad de la
participación de vectores (exceptuando la malaria). Los movimientos
de poblaciones desde áreas de mayor prevalencia hacia áreas de
menos puede conllevar un resurgir de enfermedades que estaban en
decadencia en los países occidentales3, 4.
En principio, los niños inmigrantes procedentes de los países de
alta endemia tendrían un riesgo mayor de importar tuberculosis,
hepatitis, etc., o de adquirir infecciones respiratorias, diarreas, etc.,
por las pobres condiciones sanitarias a las que estos niños pueden
verse sometidos una vez arribados5-7. Además, otras infecciones
pueden también suponer a largo plazo un riesgo potencial para el
inmigrante ya que pueden manifestarse muchos años después de estar
residiendo en una zona no endémica, como lepra, tuberculosis, sífilis,
coccidioidomicosis, histoplasmosis, hepatitis virales, VIH y HTLV-1. |
|
|