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Úlceras Vasculares de Extremidades Inferiores


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Título de la revista/monografía: Úlceras Vasculares de Extremidades Inferiores
Coordinador del la monografía: Pablo Lázaro
Número/fecha: 1-Volumen XVI • Enero-Febrero 2003
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Artículos (Resúmenes e Introducciones)
Título del artículo: Fisiología de la cicatrización cutánea
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: A. B. Piteiro Bermejo y M. Casado Jiménez

La cicatrización de las heridas es un proceso complejo y continuo en el tiempo, resultado de la interacción de diversos tipos celulares, sus citocinas y la matriz extracelular. Se divide en tres fases: la fase inflamatoria, la fase proliferativa y la fase de remodelación. La fase inflamatoria está marcada por el cúmulo de plaquetas, la activación de la coagulación y la migración de leucocitos. La fase proliferativa se caracteriza por la reepitelización, la angiogénesis, la fibroplasia y la contracción de la herida. Finalmente, tiene lugar durante un periodo de meses, la fase de remodelación, en la que la dermis responde a la injuria tisular con la producción de colágeno y proteínas de la matriz, retornando de esta manera, al fenotipo previo al daño de los tejidos.
Título del artículo: Fisiopatología de las úlceras vasculares de extremidades inferiores
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: R. Suárez Fernández y P. Lázaro Ochaita

Las úlceras de las extremidades inferiores afectan a un 1% de la población adulta, sobre todo en personas mayores de 65 años. Estas úlceras disminuyen la calidad de vida de los pacientes. Aunque existen muchas causas de ulceración en las extremidades inferiores, la enfermedad venosa, la patología arterial y la neuropatía provocan más del 90% de los casos. La ulceración de causa venosa es la forma más severa y debilitante en el proceso patológico de insuficiencia venosa crónica en extremidades inferiores. Se sabe que la incompetencia valvular es fundamental pero han sido postuladas muchas teorías patogénicas: reflujo gravitacional, presión compartimental, atrapamiento y activación leucocitaria, hipótesis de los factores de crecimiento alterados, rodetes de fibrina pericapilares y alteraciones en la fibrinólisis. La isquemia arterial es, por otra parte, el causante del 10% de las ulceraciones en las piernas. La insuficiencia crónica arteriosclerótica constituye el principal factor implicado. En este artículo se discute la patogénesis de la ulceración vascular con los aportes que pueden producir en el manejo terapéutico de dicha patología.
Título del artículo: Estudio hemodinámico no invasivo en las úlceras de extremidades inferiores de origen vascular
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: J. Concejo Álvarez

En el diagnóstico de la patología vascular los métodos incruentos o no invasivos, principalmente la ultrasonografía, han supuesto un gran avance por su gran fiabilidad, bajo coste, fácil repetición y ausencia de riesgos para el paciente. Las úlceras vasculares de las extremidades inferiores pueden ser de etiología venosa arterial o mixta. Las úlceras venosas suelen ser debidas a complicaciones de la insuficiencia venosa crónica y el dúplex color es la exploración "gold standard" en el diagnóstico de la trombosis venosa profunda alta, o proximal de las extremidades inferiores, y de la insuficiencia venosa crónica identificando el reflujo en las diferentes localizaciones anatómicas del sistema venoso superficial, principalmente en el cayado y perforantes de la safena interna. Además, establece las conexiones entre el sistema venoso superficial y el profundo y puede identificar la incompetencia residual o neovascularización en casos de varices recidivantes. El doppler continuo y los métodos pletismográficos se utilizan como exploración complementaria. Las úlceras arteriales son de origen isquémico debido principalmente a estados avanzados de la arteriopatía obliterante de extremidades inferiores. El registro de las presiones segmentarias con el doppler continuo y el cálculo del índice tobillo/brazo es la exploración estándar en el diagnóstico de la isquemia crónica de extremidades inferiores. Permiten localizar el proceso topográficamente y cuantificar la oclusión. La claudicometría y el test de hiperemia pueden ser de ayuda en el diagnóstico diferencial con otras patologías. El dúplex color complementa la exploración diagnóstica en la localización anatómica y en la valoración del grado de estenosis.La pletismografía y la oximetría transcutánea aportarán información en arteriopatía distales.
Título del artículo: Tratamientos sistémicos y no farmacológicosde las úlceras vasculares de miembros inferiores
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: J. F. Frías Iniesta

La mayoría de los avances terapéuticos en las úlceras crónicas de miembros inferiores corresponden al empleo de preparados tópicos, apósitos, injertos alogénicos, y cirugía, poco en lo referente a tratamientos sistémicos o no farmacológicos. Hasta la fecha son muchos los fármacos sistémicos y las terapias no farmacológicas empleadas, pero poca la eficacia demostrada. En las úlceras venosas el factor esencial del tratamiento es el uso de las diferentes terapias compresivas. Los fármacos sistémicos que han demostrado cierta efectividad, casi siempre utilizados como terapia adyuvante, son: pentoxifilina, flavonoides, sulodexida, prostaglandinas PGE1 y PGI2, y el factor estimulador de colonias de granulocitos/macrófagos, y siempre que su indicación sea correcta, analgésicos y antibióticos. El tratamiento de las úlceras arteriales es quirúrgico, y no hay ningún tratamiento tópico o sistémico eficaz. Se han utilizado, con diferentes resultados, la pentoxifilina, sulodexida, prostaglandinas PGE1 y PGI2, factor estimulador de colonias de granulocitos/macrófagos, factores de crecimiento angiogénico. El cilostazol y la pentoxifilina han sido aprobados por la FDA para el tratamiento de la claudicación intermitente asociada. Entre las terapias no farmacológicas, a excepción de la terapia compresiva en las úlceras venosas y del oxígeno hiperbárico en las de origen arterial, hay pocas evidencias clínicas por el momento que nos estimulen a estimular su uso. Se emplean los ultrasonidos, estimulación eléctrica, ondas electromagnéticas, láseres, infrarrojos, y el dispositivo VAC, en ambos tipos de ulceraciones, dado que estimulan la cicatrización de las heridas.
Título del artículo: Nuevos apósitos en el tratamiento tópico.Ventajas e indicaciones
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: I. Longo Imedio

La utilización de apósitos sintéticos acelera la cicatrización de heridas tanto agudas como crónicas. Los apósitos semipermeables crean un ambiente óptimo de humedad que favorece el desbridamiento autolítico, la formación de tejido de granulación y la reepitelización. Los apósitos se clasifican según su composición en membranas, hidrocoloides, hidrogeles, espumas, alginatos e hidrofibras. Cada tipo de apósito presenta propiedades bien diferenciadas que conviene conocer para adecuar su uso a las necesidades del paciente. La incorporación de diferentes productos en los apósitos permite tratar complicaciones frecuentes en pacientes con úlceras crónicas como son la presencia de mal olor, hemorragia y colonización bacteriana. El desarrollo de nuevos materiales va encaminado a proveer un medio de liberación de diversas sustancias como antisépticos y factores de crecimiento. Los apósitos sintéticos constituyen una terapia clave en el manejo de los pacientes con heridas crónicas ya que claramente aceleran la cicatrización y aportan bienestar (al disminuir las complicaciones asociadas), aumentando de esta forma la calidad de vida.
Título del artículo: Tratamiento de úlceras vasculares crónicas con equivalentes cutáneos cultivados
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: L.A. Camblor, S. Llames, , JM Llaneza, J.A. Carreño, M.A. Herrero, M. del Río, J. L. Jorcano, A. Meana y J Gutiérrez

Las úlceras cutáneas crónicas de origen vascular son un problema frecuente en la clínica, siendo algunos casos de muy difícil solución. Una de las nuevas alternativas de tratamiento para esta patología es el empleo de equivalentes cutáneos cultivados obtenidos mediante técnicas de ingeniería tisular. Los resultados publicados hasta este momento con diversos modelos de equivalentes cutáneos son esperanzadores, aunque su empleo generalizado está limitado por la escasa disponibilidad de estos productos y su elevado coste. En este trabajo se resumen las diversas composiciones de estos tipos de tejidos cultivados, sus ventajas frente a los tratamientos tradicionales y su probable mecanismo de acción. También se describe un nuevo modelo de piel artificial desarrollado en los laboratorios del Centro de Sangre y Tejidos del Principado de Asturias/Ciemat-Fundación M. Botín, basado en: — El cultivo/expansión de las células presentes en una mínima biopsia cutánea (queratinocitos y fibroblastos) obtenida a partir de un donante sano. — El empleo como fuente principal de la matriz dérmica de plasma humano obtenido a partir de sangre completa mediante simple fraccionamiento primario. Se finaliza la descripción de este prototipo de piel artificial con un resumen de los primeros resultados de un ensayo clínico de tratamiento de úlceras vasculares con este modelo de piel artificial.
Título del artículo: Terapia génica en el tratamiento de las úlceras crónicas
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: M. del Río, F. Larcher y J. L. Jorcano

La cicatrización de una herida es la respuesta celular y bioquímica del organismo frente al daño tisular. Esta respuesta es dinámica e interactiva y está orquestada en gran parte por factores de crecimiento liberados por las propias células involucradas en el proceso. Los componentes del proceso de cicatrización son: coagulación, inflamación, proliferación y remodelación. Ciertas condiciones fisiopatológicas y metabólicas pueden alterar el curso normal de los eventos de tal modo que la resolución del problema se vea impedida dando como resultado una herida incapaz de cicatrizar. En las últimas dos décadas se han hecho progresos extraordinarios en el entendimiento de los complejos mecanismos de la respuesta de cicatrización. Estos avances en biología molecular y celular se están empezando a reflejar en desarrollos biotecnológicos abocados a conseguir un tratamiento racional y efectivo de las heridas crónicas.Entre las nuevas estrategias terapéuticas surgidas está la transferencia génica de factores de crecimiento a las células encargadas de llevar adelante el proceso de cicatrización. En este artículo analizaremos las posibilidades que la terapia génica ofrece en la actualidad así como presentaremos nuevas y prometedoras aproximaciones susceptibles de ser aplicadas en un futuro no muy lejano.




 
 

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