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Psiquiatría y bioética


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Título de la revista/monografía: Psiquiatría y bioética
Coordinador del la monografía: F. Lolas Stepke
Número/fecha: 03-2003
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Artículos (Resúmenes e Introducciones)
Título del artículo: Ética y Psiquiatría
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: F. Lolas Stepke

Ética, derechos humanos y psiquiatría Intereses convergentes se revelan en el desarrollo de la bioética y la teoría de los derechos humanos aunque sus trayectorias parezcan diversas. Ambas emanan de hechos históricos que suscitaron preocupación u horror público y ambas parecen relacionarse en alguna forma con procesos civilizatorios y de globalización. Por un lado, los logros científicos y el incremento del potencial destructivo de las tecnologías y, por otro, la tensión existente entre las esferas pública y privada de la vida social, han despertado una amplia preocupación por los valores, la conducta profesional, el significado del conocimiento y las metas de la ciencia y la medicina. Principios fundamentales, ya proclamados en declaraciones y acuerdos internacionales, se han convertido en parte del discurso de legos, eruditos y científicos. No obstante este hecho, repetidamente se observan violaciones en diferentes contextos. Se puede decir que el emergente campo de la bioética está constituido por el uso creativo del diálogo para la formulación y resolución de dilemas provenientes de avances en ciencia, tecnología y medicina. En sociedades pluralistas siempre está presente el peligro de la intolerancia y la discriminación, como queda demostrado por permanentes conflictos étnicos, religiosos y políticos en todo el mundo. El establecimiento de una forma de ética del diálogo y su implementación en el contexto de comités, comisiones y grupos consultores es, probablemente, el logro más duradero de las últimas décadas. La empresa bioética no sólo incluye la ética profesional tradicional, consagrada a derechos y obligaciones de los pares en su relación con pacientes o clientes. Incorpora también pensar sobre las considerables consecuencias de la ciencia y la tecnología para la sociedad, los usos de la educación en sociedades civilizadas, los deberes morales de los miembros de organizaciones y la forma apropiada de relacionar valores con normas y comportamiento humano.La distinción positivista entre hechos y valores es de importancia permanente en la medicina en general y en la psiquiatría en particular. Se dice que los hechos provienen de información sólida, observación cuidadosa y teorías fuertes. Son observables, repetibles y públicos. Algunos sostienen que los valores, en el plano de los comportamientos individuales, son de naturaleza privada, en sus aspectos cognoscitivos influyen lapercepción y el contexto, se mantienen cercanos a las emociones, no son observables y, por lo tanto, están más allá del escrutinio público. Por otra parte, muchos científicos opinan que aquellas certidumbres no provenientes de la experiencia metódica organizada y no avaladas por el consenso de los grupos expertos deben ser tratadas como creencias. Esta segunda polaridad, entre hecho y creencia, fácilmente lleva a identificar los valores con las creencias y a restar legitimidad a toda fundamentación que no reconozca su origen en los usos científicos propios de la comunidad de expertos. Esta visión parcial y simplificada de los procesos de la ciencia y las tecnologías puede ser descriptiva de algunas formas de las ciencias duras. Sin embargo, el comportamiento humano y sus alteraciones se prestan para explicaciones alternativas en términos de procesos biológicos, conflictos sociales o relaciones interpersonales. El comportamiento puede ser interpretado como un acto intencional o una respuesta mecánica, dos tradiciones resumidas por los nombres de Max Weber y James B. Watson. Incluso los términos utilizados para describir perturbaciones y síndromes están cargados de connotaciones valóricas, como lo demuestra el uso de palabras como neurótico o histérico, que emigraron del vocabulario técnico al uso cotidiano y vulgar. Las ciencias y técnicas psicológicas y del comportamiento siempre afectan a la gente y, en este aspecto, puede decirse que son intrínsecamente éticas desde un punto de vista discursivo o de diálogo.
Título del artículo: Dimensiones bioéticas
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: F. Lolas Stepke

Relaciones entre salud mental y bioética Hay varias dificultades inherentes a una consideración de las relaciones entre bioética y salud mental. Como en otras disciplinas, no cabe hablar de «relaciones» entre entidades independientes. La bioética, implícita o explícitamente, está relacionada con la salud mental. Se la trata como disciplina independiente sólo para destacar su carácter de procedimiento técnico para evaluar la propiedad, la bondad y la justicia de las definiciones y técnicas corrientes en salud mental. Pero lo bioético, bajo cualquier acepción, es parte del proceso social por el cual se constituyen, desarrollan y perfeccionan las disciplinas, las tecnologías y los oficios(1). Una segunda dificultad es epistemológica. Ha sido de estilo en los últimos cien años, al menos desde la emergencia del positivismo, separar hechos de valores(2, 3). El ideal de la ciencia novecentista y del cientificismo ingenuo del siglo XX era concentrarse en los «hechos» y dejar fuera sentimientos, valores y todo aquello que no cupiera dentro de la «realidaad objetiva ». La concepción de muchos científicos era que los valores son algo así como convicciones o sentimientos que abrigan las personas y llevan al subjetivismo, lo cual daña la eventual certidumbre que el trabajo científico debiera generar. La separación entre hecho y valor es difícil en cualquier área, pero en las ciencias de la salud mental lo es doblemente. Debe advertirse que se observa el instrumento de observación mismo, esto es, la razón y el sentimiento. Piénsese en las definiciones habituales de salud. Ellas son, además de descripciones, valoraciones. Se entiende que la salud es un estado deseable, por ende valioso. Ya se hable de la plenitud biológica, social y espiritual o de la capacidad para llevar una vida productiva, en todas las definiciones se encuentra un factor valorativo. Además de definiciones, hay una dimensión estimativa que hace de ellas aspiraciones, ideales. Valores, en suma. En otro lugar hemos listado los atributos que una disciplina de la salud mental debería tener para cumplir el cometido de cientificidad y ser también un buen reflejo del estado postmoderno y metatécnico del conocimiento(4). Como hemos señalado, la necesidad de un nuevo estatuto hace necesaria la imbricación entre valor y hecho que se da en todos sus planos, no solamente en el terapéutico.
Título del artículo: Bioética y profesión en psiquiatría
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: F. Lolas Stepke

Práctica profesional y bioética La práctica de las profesiones está asociada a la ética de manera indisoluble. Debe entenderse por ética una reflexión sobre el ethos, entendido como el conjunto de convicciones, creencias, valores y modos de actuar que caracterizan a una determinada comunidad humana. El énfasis está en la reflexión, esto es, en el análisis razonado de los fundamentos, la vigencia y la justificación de los comportamientos, no la simple descripción de ellos. En este punto la reflexión ética se separa del estudio social empírico, que busca los determinantes del significado de la acción social. La «facticidad normativa» del comportamiento en sociedad, esto es, el que sea fuente de preceptos y prohibiciones, no basta para erigirla en fundamento de la ética pues ésta, como disciplina intelectual, trasciende lo meramente descriptivo, la comprobación de «lo que es», y se orienta a «lo que debe ser». Por ende, no existen éticas neutrales, pues el «deber ser» viene impuesto desde la religión, la tradición, las creencias, el derecho y otras formaciones intelectuales que trascienden a la acción social en cuanto tal y la dotan de sentido humano. Los valores operantes en el comportamiento, son «universales de sentido» que orientan, justifican y fundamentan la acción(1). La ética es a la moral lo que la musicología es a la música. Todo comportamiento es susceptible de ser examinado en lo que tiene de creencia o de norma y toda acción puede ser estudiada en términos de su vigencia y su validez en una sociedad determinada. En la medida que se contrasten teorías sobre la acción justa o buena y las personas tengan la opción de manifestar su libertad aceptando o rechazando razonadamente formas de comportamiento están comportándose «éticamente». La postmodernidad se caracteriza por una fractura de las convicciones monolíticas que aseguraban la compartición de mitos y narrativas universales y por una pérdida de las autoridades tradicionales. La ética filosófica clásica o la teoría de los deberes (deontología) se han mostrado insuficientes para proveer dirección y cauce al debate moral generado por los avances de las ciencias y las técnicas. Como la influencia formativa más importante de las profesiones modernas es la empiria científica, los inéditos desafíos derivados de su sofisticación y progreso han afectado su estatuto ético, al punto que la mayoría de sus transformaciones recientes derivan de la necesidad de armonizar el conocimiento científico con sus aplicaciones.
Título del artículo: Depresión y efecto placebo:un tema de investigación bioética
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: F. Lolas Stepke

Definiciones de placebo y efecto placebo El neologismo placebo ha adquirido un sitio en la jerga médica de habla española, como en otras, con una connotación negativa. Se entiende que representa aquel factor curativo que no depende de las propiedades farmacológicas de una sustancia y que por lo tanto carece de la especificidad esperable en la terapéutica basada en la fisiología. A menudo se entiende por placebo una sustancia inerte o una intervención «falsa» (sham) cuyos efectos son irrelevantes al fin perseguido. Ningún médico práctico, y en realidad ninguna persona sensata, ignora que el efecto de las convicciones y las certidumbres, cuando no de la sugestión directa, son poderosos auxiliares de la terapéutica. Son en realidad parte del complejo aludido en la denominación «relación terapéutica» y sin duda intervienen en los efectos de la «droga médico», como denominaba Michael Balint a la influencia del terapeuta sobre la terapéutica. El saber movilizar las tendencias curativas del paciente ha sido desde siempre un arte que la experiencia depura(1, 2). Distinto es el tema del placebo en el ensayo clínico aleatorio (randomized clinical trial), aquella poderosa organización conceptual de la experiencia destinada a recoger y organizar evidencias empíricas a prueba de refutación. En ese plano, todo lo que no tiene una relación y proporcionalidad con conocidos mecanismos fisiológicos y bioquímicos debe ser eliminado como factor de explicación o relegado al plano de las fábulas. El placebo, por ende, es considerado un efecto que debe depurarse y sirve, a lo sumo, para excluir influencias inapropiadas en el proceso curativo(3). Por cierto, la investigación ha demostrado que no existen sustancias inertes desde el punto de vista simbólico. Conocidos mecanismos fisiológicos se movilizan ante intervenciones o elementos variados. Incluso, los efectos perjudiciales de lo que es en apariencia inerte, han llegado a ser motivo de investigación: el efecto «nocebo». Por ello, la idea de que en lugar de placebo debiéramos hablar de respuesta de significado (meaning response) o efecto simbólico es interesante y digna de análisis. Especialmente en psiquiatría, porque en esta especialidad tanto los indicadores de sanación como los criterios diagnósticos se hallan en mayor flujo e incertidumbre que en otras.
Título del artículo: Uso del placebo en psiquiatría
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: H. Silva Ibarra

Introducción El empleo de placebos inertes o activos, como comparación de un fármaco o de otro tratamiento médico que se está investigando, es un método ampliamente utilizado en los estudios psicofarmacológicos. En años recientes se ha suscitado un intenso debate respecto a la utilidad científica y a la justificación ética de su empleo. La polémica se ha centrado especialmente en el uso de placebo en los estudios con antidepresivos. En los pacientes con depresión, la respuesta al placebo parece ser extremadamente alta, lo que arroja dudas respecto a la verdadera eficacia de los fármacos antidepresivos. En este trabajo analizaremos los mecanismos que subyacen a la respuesta al placebo en psiquiatría, sus mecanismos biológicos, los predictores de respuesta y las posibles razones de la elevada respuesta al placebo en los estudios con antidepresivos. Por último, discutiremos los aspectos éticos del empleo de placebo en los estudios con fármacos antidepresivos y las estrategias de investigación destinadas a sustituir o minimizar su empleo.




 
 

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