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| Drogas de Diseño |

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Título
de la revista/monografía: Drogas de Diseño
Coordinador
del la monografía: E. Ochoa Mangado
Número/fecha:
02-2003
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| Artículos (Resúmenes
e Introducciones) |
Título
del artículo: Tipos de sustancias.Características farmacológicas
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: E. Ochoa Mangado
Se denominan «drogas de diseño» o «drogas de síntesis» a
una serie de compuestos estimulantes psicoactivos de origen
sintético, creados a partir de la modificación de la estructura
química de determinados productos naturales o de medicamentos,
y que son sintetizados en laboratorios clandestinos por métodos
químicos sencillos con la finalidad de introducirlos en el
mercado ilegal de las drogas de abuso.
El término «drogas de diseño» fue acuñado en los años sesenta
por Gary Henderson, farmacéutico de la Universidad de
California, incorporando el doble sentido de drogas que podían
fabricarse en laboratorios clandestinos y diseñarse a la medida
del consumidor para imitar los efectos de otras drogas cuyo tráfico
era delito, y además el de drogas que por su novedad estructural
no estaban registradas como ilegales, evitando así la
persecución penal. Estas dos características (semejanza a drogas
ampliamente demandadas y novedad química que permite
el soslayo temporal de la prohibición) fueron aspectos importantes
en la popularización de estas sustancias. |
Título
del artículo: Historia, epidemiología y patrones de consumo
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: A. Madoz Gúrpide
Historia del éxtasis y evolución de los
perfiles de consumo
Sintetizada a principios del siglo XX (1912) en los laboratorios
Merck la molécula MDMA o éxtasis fue patentada en 1914.
Existen dudas sobre la finalidad comercial de la misma, si bien
parece ser se pretendió introducir como un fármaco supresor del
apetito(5). Como tal no llegó nunca a comercializarse, desapareciendo
rápidamente el interés por la molécula, expirando la
patente y relegándose el producto al más absoluto abandono(6). Se
conoce tan solo la realización en los años 50 de algunos estudios
de toxicidad de la molécula en animales, dentro de la investigación
llevada a cabo por parte del ejército norteamericano de la
MDMA como un agente potencial en la guerra psicológica.
Alexander Shulgin, en 1965, sintetiza nuevamente la molécula
en su laboratorio, empezándose de esta manera el uso no
médico de la sustancia. Comienza a expanderse, durante la
década de los 70, su uso a través de los Estados Unidos, bajo diversidad
de nombres: XTC,. Aparecen a la par los
primeros laboratorios ilegales de la sustancia, que sirven a
todo el país. Las drogas de diseño, (término atribuido a Henderson) respondían con su nombre a una doble realidad:
podían fabricarse en laboratorios imitando los efectos de otras
drogas ilegales, y se diseñaban precisamente para eludir las limitaciones
legales de esas otras sustancias.
Dos son las referencias iniciales del consumo. Por un lado
su empleo como agente psicoterapéutico cuando un grupo de
profesionales cercanos al psicoanálisis aprecia las propiedades
entactógenas de la sustancia. El hecho de que su uso facilite la
empatía y la introspección, así como que disminuya la ansiedad
facilitaría el procedimiento psicoterapéutico. |
Título
del artículo: Características clínicas del MDMA
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: E. Ochoa Mangado
Las características clínicas del consumo de las denominadas
«drogas de diseño» difieren según el tipo de sustancia consumida.
La mayoría de los datos se refieren concretamente a los efectos
de la MDMA (3,4-metilenodioximetanfetamina o éxtasis),
ya que es la sustancia más consumida dentro de este grupo(1).
Por ello este capítulo estudia en los efectos de esta sustancia.
Estas sustancias no cuentan actualmente con utilidad clínica,
aunque la MDMA se utilizó como coadyuvante en sesiones
de psicoterapia(2, 3). El riesgo de neurotoxicidad es uno de los
factores que contribuyen a la limitación de su uso clínico y a los
escasos ensayos clínicos realizados en humanos(4).
Efectos farmacológicos agudos
Los efectos farmacológicos sobre el Sistema Nervioso Central
son los más importantes ya que son los que inducen al consumo
de la sustancia. Estos son diversos, algunos buscados por
el consumidor como la euforia o la empatía, mientras que otros
son claramente indesables. Estos se describen de forma sistemática
en la sección sobre MDMA de erowid(1) (tabla I).
Los efectos agudos buscados más destacados en el consumo
de éxtasis son euforia de tipo anfetamínico, con intensa emotividad,
disminución del umbral del cansancio, locuacidad, y disminución
del sueño y del apetito. Ocasiona una mayor facilidad
para el contacto interpersonal y la comunicación, asociadas a una
hiperestesia táctil y aumento de la capacidad de empatía. También
produce incremento general de la actividad psicomotora,
sobre todo a nivel de tareas simples y repetitivas. Se discute si es
capaz de aumentar el rendimiento psicomotor y la concentración,
e incluso a dosis elevadas puede empeorarlas. En la esfera sexual
incrementa el sentimiento de vinculación afectiva, pero no aumenta
ni la actividad ni la iniciativa, y no produce cambios en la
excitación o receptividad, ocasionando retardo en la eyaculación
y cierta dificultad para mantener la erección(2, 5, 6). En cuanto a los
efectos sobre la percepción lo más frecuente es que produzca hipersensibilidad
sensorial de tipo táctil y visual, con alteración de
la percepción subjetiva del tiempo y mayor agudeza auditiva, sin
producir verdaderas alucinaciones. |
Título
del artículo: Tratamiento del abuso de éxtasis (MDMA)
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: J. J. Llopis Llácer y A. Castillo
Tratamiento farmacológico del abuso de
MDMA
No hay que olvidar que en el consumo de éxtasis y derivados,
nos encontramos ante una población con unas características
especiales, y sobre todo frente al policonsumo de
sustancias tóxicas y adictivas con diferentes propiedades e imprevisibles
efectos en su uso simultáneo. Tampoco debemos olvidar
las circunstancias ambientales en que se realiza el consumo
y cuya influencia es, en muchas ocasiones, determinante de
la intensidad de los efectos agradables pero también de la toxicidad
de la MDMA(1). Desde nuestra perspectiva cualquier actuación
farmacológica debe tener en cuenta esto.
En los últimos años se comienzan a observar demandas por
problemas derivados del consumo de Drogas de Diseño en los
servicios sanitarios y en los centros especializados de atención
a drogodependientes. Muy probablemente esta demanda se produzca
como consecuencia de diversos factores como son: masificación
actual del consumo, tendencia al policonsumo de cualquier
tipo de drogas (incluyendo siempre alcohol) y las
condiciones ambientales en que se realiza este, junto con la
cada vez más abundante adulteración de las sustancias vendidas
como éxtasis.
Planteándonos el hipotético caso de consumos puros, sin
adulterar, y únicamente de MDMA, sin asociar a otras drogas,
la intervención farmacológica podrá dirigirse a varios niveles:
Intoxicación aguda por MDMA o sobredosis
La ausencia de un antídoto específico hace que el tratamiento
sea únicamente sintomático y de soporte, con el máximo de
efectividad dentro de las dos primeras horas post-consumo. La
intoxicación aguda es la consecuencia más grave del consumo
de éxtasis, con síntomas similares a los del denominado «golpe
de calor», por lo que se le ha dado en llamar hipertermia. El tratamiento
se basa en medidas de soporte pero teniendo en cuenta
ciertas peculiaridades: |
Título
del artículo: Actuación de enfermería en drogas de diseño
Tipo de contenido: Artículo original
Autores: E. Salvador Vadillo
Drogas de diseño. Complicaciones del
consumo
Los efectos adversos del consumo de las drogas de diseño
pueden ser el resultado de múltiples circunstancias como sobredosificación,
consumo simultáneo de otras sustancias, adaptación
orgánica por tolerancia cruzada o sensibilización y/o
existe una determinada susceptibilidad individual, como una
patología preexistente o una reacción alérgica(1-3).
La toxicidad de este conjunto de sustancias puede aparecer
de forma aguda (intoxicación, sobredosificación), subaguda
(efecto rebote) o crónica (toxicidad neurológica o neuropsiquiátrica
a largo plazo).
La intoxicación por MDMA da lugar a manifestaciones físicas
(anergia, elevación de la tensión arterial, taquicardia, sequedad
de boca, aumento de la tensión muscular, bruxismo, midriasis,
rigidez, diaforesis, hipertermia y disminución del
apetito) y a manifestaciones psíquicas (crisis de pánico, psicosis
paranoides, pérdida de la identidad personal, aumento de la sensibilidad
de las emociones, disminución del estado de alerta y
aumento de la capacidad para interactuar)(3-8).
La sobresosis de MDMA puede provocar fallo en el centro
termorregulador con aumento de la temperatura corporal. El
consumo de éxtasis en lugares cerrados y calurosos, así como el
ejercicio físico excesivo puede incrementar el fenómeno de la
hipertermia peligrosamente. Es la complicación física más
grave asociada al consumo de éxtasis. Se denomina «golpe de
calor» y se caracteriza por hipertermia, taquicardia, convulsiones,
CID, rabdomiólisis e IRA.
Las complicaciones psiquiátricas más frecuentes que se han
observado son crisis de ansiedad, estados depresivos posteriores
al consumo y reacciones psicóticas. El tratamiento de la sobredosis
consiste en caso necesario, en establecer las mediadas
de reanimación para, posteriormente, tratar sintomáticamente
las diversas complicaciones.
En la sobredosificación de gravedad moderada puede aparecer
agitación, taquicardia, aumento de la tensión arterial, que
puede desencadenar hemorragias cerebrales, sudoración, midriasis,
náuseas y vómitos, rigidez muscular, hipertermia, insuficiencia
renal, alucinaciones visuales y anomalías cerebro-vasculares). |
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