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| Depresión Geriátrica |

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Título
de la revista/monografía: Depresión Geriátrica
Coordinador
del la monografía: L. F. Agüera Ortiz
Número/fecha:
03-2002
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| Artículos (Resúmenes
e Introducciones) |
Título
del artículo: Introducción
Tipo de contenido: Introducción
Autores: L. F. Agüera Ortiz
La depresión es, junto a la demencia, la enfermedad mental
más frecuente en los ancianos. El impacto de este trastorno está
siendo cada vez más reconocido, aunque, desafortunadamente,
se trata aún de una enfermedad que pasa con frecuencia desapercibida.
Sin embargo, es la responsable no solo de un importante
sufrimiento para el paciente y su entorno, sino de un
incremento en la prevalencia y mala evolución de otras complicaciones
médicas y, secundariamente, con un impacto claro
en el consumo de recursos sanitarios.
En este momento ya existen buenas obras de referencia donde
se expone la sintomatología y el adecuado abordaje terapéutico de
la depresión geriátrica. Volver a exponer aquí estas materias supondría
una repetición que, aunque siempre conveniente, hurtaría
espacio a otras cuestiones de relevancia. En consecuencia, para
esta monografía hemos elegido un acercamiento diferente. Exponemos
aquí trabajos que se ocupan de aspectos habitualmente
menos tratados, pero de singular importancia para esta patología.
La primera de estas cuestiones es la de la verdadera extensión
del problema. Sea por la frecuente tendencia a excluir a los
ancianos de todo tipo de estudios, sea por las mayores dificultades
metodológicas para la epidemiología en esta capa de la
población, lo cierto es que apenas hay grandes estudios epidemiológicos
que orienten de manera certera de la verdadera frecuencia
de la depresión geriátrica. Cuando existen pocas fuentes
de datos fiables, el terreno para la especulación está servido
y, en el tema que nos ocupa, tan peligrosa es la opinión no suficientemente
fundada de que la depresión geriátrica es poco
frecuente, como la de que lo es mucho. El primer capítulo intenta
arrojar luz acerca de esta cuestión.
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Título
del artículo: Epidemiología de la depresión en la edad avanzada
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. F. Agüera Ortiz
La Epidemiología Psiquiátrica es el estudio cuantitativo de la
distribución de los trastornos mentales en poblaciones humanas.
Estas poblaciones pueden ser poblaciones clínicas, es decir, personas
que se encuentran en alguno de los diferentes ámbitos de
atención sanitaria, o población general, es decir, grupos humanos
estudiados en su propio contexto habitual de vida. Al trabajar
con métodos cuantitativos, la Epidemiología puede aportar
datos, no sólo de magnitud o extensión de enfermedades, sino de
factores de riesgo, rendimiento de tests diagnósticos o eficacia de
tratamientos, sin que se impongan limitaciones al tipo de variables
o factores de riesgo que se pueden examinar, pertenezcan
estos al campo puramente biológico, al emocional o al social.
La epidemiología de los trastornos mentales en la edad tardía
y más en concreto de la depresión tiene unos fines y a su vez
se encuentra con problemas que son en parte comunes a la epidemiología
en general y en parte tienen que ver con la especificidad
que impone la edad avanzada en sí. Uno de los principios
básicos en Psiquiatría Geriátrica es considerar, contrariamente
al estereotipo aún vigente, que los ancianos son una población
altamente heterogénea, tanto en sus aspectos de funcionamiento
normal como en sus distintas formas de enfermar, de todo lo
cual la depresión es un buen ejemplo. Así pues habrán de tenerse
en cuenta diversas especificidades inherentes a la edad avanzada,
si se quiere obtener una visión adecuada del problema.
Entre los fines del estudio epidemiológico de la depresión tardía
está la identificación de casos, su distribución en los diferentes
contextos poblacionales, la identificación de determinadas causas,
el pronóstico y los aspectos relacionados con las necesidades asistenciales
y la efectividad de las distintas formas de tratamiento.
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Título
del artículo: Clínica y manejo terapéutico del trastorno bipolar en el anciano
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: M. Sánchez Pérez
El trastorno bipolar en el paciente anciano puede presentarse
como una evolución de la enfermedad iniciada en épocas
más jóvenes o como una entidad de nueva aparición en esta
edad. Constituye una entidad de presentación clínica no especialmente
frecuente en el anciano pero con unas características
que, en parte, le diferencian del adulto(1). Junto a ciertas peculiaridades
clínicas, la presencia de síntomas del espectro maníaco
puede obedecer a un gran número de causas de origen
más orgánico (los síndromes maníacos secundarios) como
afecciones vasculares, tumorales o farmacológicas, entre
otras(2). Los trastornos del espectro bipolar de inicio en la edad
tardía pueden tener correlación con alteraciones vasculares o
degenerativas que subyacen en algunos síndromes psiquiátricos
aparecidos de novo en la edad tardía, como el caso de la denominada
depresión vascular(3).
A la complejidad clínica de estos trastornos se une la dificultad
en su manejo terapéutico, dada la alta sensibilidad de
este grupo de pacientes a los secundarismos de todo tipo de fármacos,
en general y de los psicofármacos, en particular. El manejo
de eutimizantes en este grupo de pacientes se ha demostrado
igualmente eficaz en pacientes de edad avanzada.
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Título
del artículo: La interfase Depresión y Demencia
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: L. F. Agüera Ortiz
Depresión y demencia son dos enfermedades frecuentes en
el anciano. Se trata de patologías que pueden aparecer de forma
independiente, o estar relacionadas de diversos modos incluso
etiológicamente apareciendo una y otra en diferentes grados de
intensidad. Esta gradación de gravedad va desde la presencia de
síntomas depresivos aislados, depresión menor, distimia o depresión
mayor de un lado y la presentación de quejas de memoria
aisladas, deterioro cognitivo en diferentes grados de intensidad,
hasta la demencia franca en el otro. Los síntomas cognitivos o
afectivos pueden aparecer individualmente y dar lugar a una
presentación pura de demencia o depresión. Sin embargo, es
probable que más frecuentemente aparezcan quejas subjetivas,
síntomas o signos de ambas series, dando lugar a una gran variedad
clínica que puede sustanciarse en diferentes formas de
diagnóstico a las que el psiquiatra debe hacer frente. Para terminar
de complicar el cuadro, el paso de un trastorno a otro, es
también una eventualidad posible que ha de tenerse en cuenta.
Con el fin de ordenar en lo posible la cuestión, se puede
decir que las relaciones entre depresión y demencia pueden resumirse
en tres situaciones clínicas:
Desarrollo de un episodio depresivo en un paciente con
una demencia.
Presencia de un episodio depresivo primario que se acompaña
de quejas de dificultades cognitivas.
Depresión como factor de riesgo o antecedente de demencia.
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Título
del artículo: Depresión y enfermedad vascular
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: J. Cervilla Ballesteros, MsC, MRCPsych, MD.
El concepto de depresión era exclusivamente usado por la
medicina cardiovascular hasta que, a mediados del siglo XIX,
se introduce el entonces novedoso término de «depresión mental
» para denominar a los estados melancólicos que, ya a finales
del siglo, pasarían a llamarse simplemente depresión. Ya en
nuestra era, Post (1962) describió que se podían encontrar «alteraciones
orgánicas cerebrales sutiles entre ancianos deprimidos
». Dichas alteraciones estarían a mitad de camino entre las
encontrables en la demencia y aquellas propias del envejecimiento
normal. Más recientemente, se ha descrito la llamada
hipótesis de la «depresión vascular» (Alexopoulos, 1997) que
postula que la depresión es más frecuente en sujetos con enfermedad
cerebrovascular y/o cardiovascular. En caso de que algunas
de la depresiones del anciano tuvieran su origen en la patología
vascular, la expresividad de dicha patología debería ser
detectable a nivel de las áreas cerebrales que se presuponen
como asociadas al síndrome depresivo.
Este artículo revisará la evidencia en torno a la noción asumida
por este nuevo constructo conceptual (la depresión vascular)
y su posible vinculación con áreas cerebrales de conocida
imbrincación en la etiopatogenia de la depresión. En la parte
final del artículo se presentarán datos preliminares de algunos
estudios longitudinales del autor sobre incidencia de síntomas
depresivos en sendas cohortes prospectivas que presentaban diferentes
grados de exposición a factores de riesgo cardiovascular
y/o enfermedad cardiovascular, en un intento de explorar la
evidencia epidemiológica de especificidad etiológica vascular
en la depresión del anciano.
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Título
del artículo: Antidepresivos en geriatría. Posibilidades y limitaciones
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: R. Henríquez Concepción
Desde el descubrimiento, hace ya varias décadas, de los primeros
fármacos antidepresivos, han tenido lugar importantes
avances en el tratamiento de la depresión. El desarrollo de nuevos
principios activos ha ampliado considerablemente el marco
terapéutico de estos trastornos y hoy, una prescripción racional
e individualizada nos sitúa frecuentemente en la decisión de
elegir entre los fármacos clásicos y sus análogos de más o
menos reciente introducción.
Hasta hace poco más de diez años, los ATC y los IMAO
constituían casi exclusivamente el arsenal farmacológico disponible,
y su utilización en la edad avanzada implicaba tener en
cuenta numerosos problemas particulares, principalmente la
necesidad de realizar modificaciones en la dosificación y de
considerar la mayor predisposición de las personas mayores a
padecer efectos secundarios y reacciones adversas graves, en
especial en presencia de enfermedades cardiovasculares, alteraciones
prostáticas o glaucoma.
La incorporación de nuevos fármacos ha supuesto un cambio
sustancial aportando ventajas, sobre todo en cuanto a tolerancia
y seguridad, que han favorecido su amplia utilización no sólo en
los adultos sino también en los pacientes ancianos deprimidos.
Pero si bien en la actualidad contamos con una gran variedad
de opciones entre los antidepresivos disponibles, carecemos aún
de la información suficiente que nos permita afirmar que estos
cambios representan un progreso significativo en el ámbito del
tratamiento de la depresión geriátrica, o al menos, en qué medida.
El propósito de este capítulo es discutir algunos problemas
concernientes a al uso de antidepresivos en población geriátrica,
centrándonos en primer lugar en aquellos relativos a las dificultades
metodológicas que se presentan en el estudio de
estos fármacos en el anciano, para pasar posteriormente a revisar
los datos disponibles en cuanto a eficacia y tolerancia en la
edad avanzada de los fármacos de uso más habitual.
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