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| Otorrinoralingología Infantil (I) |

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Título
de la revista/monografía: Otorrinoralingología Infantil (I)
Coordinador
del la monografía: Miguel Ángel Villafruela Sanz
Número/fecha:
134
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| Artículos (Resúmenes
e Introducciones) |
Título
del artículo: Otitis media aguda
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: J. Ruiz Contreras, M.ª Pino Carreño y J. M. Ballester
La otitis media aguda (OMA) es una de las enfermedades más frecuentes
durante la infancia. Cerca del 90% de los niños habrán tenido un episodio de
OMA durante los primeros 7 años de vida, casi el 70% padecen uno en el
primer año de vida y hasta el 17% tienen al menos tres episodios en los seis
primeros meses. Se ha estimado que entre el 20% y el 40% de las consultas
ambulatorias se deben a esta entidad. El riesgo de recurrencia es
inversamente proporcional a la edad del primer episodio; si éste se presenta
en los seis primeros meses la posibilidad de tener otra OMA es 1,5-2 veces
mayor que si se presenta posteriormente.
El hecho de ser una enfermedad tan común provoca que sea la causa más
frecuente de prescripción de antibióticos en el medio ambulatorio.
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Título
del artículo: Otitis media aguda recurrente
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: G. Coello Casariego
La otitis media aguda (OMA) es la infección más frecuente en la infancia.
La edad de mayor incidencia es entre los 6 y los 24 meses existiendo un
segundo pico entre los 5-6 años 1 . Según un estudio realizado en Boston el
60% de los lactantes al año de vida habían presentado uno o más episodios
de OMA y el 80% al cabo de 3 años de vida. Los grupos de riesgo de
presentar OMA recurrente son aquellos niños que presentan su primer
episodio durante los primeros seis meses de vida y los niños (más del 40%)
que presentan más de 3 episodios de OMA 1, 2 durante el primer año de vida.
La otitis media es una patología banal que en la mayor parte de los casos
se resuelve de manera espontánea (hasta en un 80%) sin necesidad de
tratamiento antibiótico (que por otra parte puede conducir a la selección de
cepas resistentes de neumococo en la nasofaringe). Además de los
tratamientos antibióticos previos, otros factores de riesgo de colonización
por cepas de neumococos resistentes son: tratamientos prolongados y a dosis
bajas de antibióticos, asistencia a guardería y edad inferior a 2 años 2 .
Se entiende por otitis media aguda aquellos procesos infeccioso-inflamatorios
que afectan al tejido de recubrimiento, conjuntivo-epitelial y
de la caja del oído medio con una duración limitada a un máximo de 3
semanas y caracterizada por cualquier alteración de la imagen de la
membrana timpánica acompañada de signos de inflamación aguda como
dolor, fiebre o supuración.
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Título
del artículo: Complicaciones de las otitis medias
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: P. Gete García
Las complicaciones de las otitis medias en la edad pediátrica constituyen en la
actualidad una patología poco frecuente, debido principalmente al uso de
antibióticos más eficaces y a la mejoría de las condiciones sanitarias de la
población. Pueden clasificarse en intratemporales e intracraneales (tabla I).
Generalmente son secundarias a episodios de otitis media aguda (OMA), siendo
los microorganismos responsables los mismos que producen éstas (Streptococcus
pneumoniae, Haemophilus influenzae). Sin embargo, en las complicaciones
asociadas a otitis media crónica (OMC) son la Pseudomona aeruginosa y
microorganismos anaerobios como los bacteroides, peptococcus y el
Propionibacterium acnes 1 los responsables. El diagnóstico de estas complicaciones
se basa en la sospecha clínica y la confirmación mediante técnicas de imagen: TC,
RMN y eventualmente arteriografía. Debemos sospechar la existencia de una
complicación cuando persiste o recurre una infección a las dos semanas de un
tratamiento o por la persistencia de otorrea purulenta a pesar del tratamiento |
Título
del artículo: Vegetaciones adenoideas. Fisiopatología. Indicaciones de tratamiento. Otitis media con efusión
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: G. Coello Casariego, I. Jiménez Huerta y M. A. Villafruela Sanz
Las vegetaciones adenoideas forman, junto con las amígdalas palatinas y
las amígdalas linguales el llamado anillo linfático de Waldeyer. Este es un
tejido constituido por un acúmulo de folículos linfoides recubiertos de
mucosa respiratoria. Desde este punto de vista histológico sería lógico pensar
que todos los órganos de este anillo se comporten de la misma manera a la
hora de producir patología.
De los tres órganos de este anillo, sólo las amígdalas palatinas son
fácilmente asequibles a la exploración. De ellas conocemos los síndromes que
pueden presentar, a saber: amigdalitis aguda, amigdalitis recurrente, hipertrofia
amigdalar y amigdalitis crónica. Todos estos términos son tratados
extensamente en otros capítulos. Siguiendo con el razonamiento expuesto al
principio, cabría suponer que las mismas entidades nosológicas se pueden dar
en las adenoides. Esto es muy claro en el caso de la hipertrofia adenoidea. Pero
¿existen la adenoiditis aguda, la aguda recurrente y la adenoiditis crónica? En
la bibliografía consultada se nombra el término adenoiditis o el de infección
adenoidea, pero en ningún caso se describen claramente los hechos que
caracterizarían esta afección 1-3 . En algunas publicaciones pediátricas se habla
de adenoiditis, pero los hechos que describen esta entidad son los mismos que
describen, como vemos en otros capítulos la sinusitis aguda o recurrente. Por
otro lado, si suponemos que el comportamiento de las adenoides y las
amígdalas es el mismo al ser el mismo tejido, la adenoiditis aguda sería una
afección febril con dolor de garganta, adenopatías, obstrucción nasal y
exploración faríngea anodina. Todos estos datos la harían indistinguible de
cualquiera de las múltiples viriasis que los niños padecen. Si realizáramos
endoscopia nasal a todos los niños con esta clínica podríamos detectar
imágenes de inflamación aguda adenoidea, pero esto en la clínica habitual es,
hoy día, irrealizable. En un intento de clarificar el panorama se han realizado
estudios que correlacionan la cantidad de bacterias aisladas en el tejido
adenoideo con la presencia de infección. En aquellos casos en que la cirugía se
realizaba tras el diagnóstico de otitis recurrente u otitis con efusión, se
encontraba un número elevado de adenoiditis, considerando este diagnóstico el
hallazgo de 10 bacterias por gramo de tejido 4 . Por el contrario, cuando la
cirugía se realizaba tras la indicación de obstrucción simple, sólo se encontraba
en la mayoría de los casos hiperplasia linfoide simple. Estos datos de
laboratorio no pudieron correlacionarse con ningún cambio en el estudio de
inmunoglobulinas de cada paciente ni en otros estudios analíticos. Por tanto,
no hay ningún dato clínico que pueda llevarnos al diagnóstico de adenoiditis,
que se convierte en un diagnóstico empírico que condiciona en algunos casos
indicación quirúrgica. Veremos más adelante el significado.
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Título
del artículo: Hipoacusia infantil. Detección, diagnóstico y tratamiento
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: A. Galván Parrado
Ya en tiempos de Aristóteles se conocía la necesidad de un funcionamiento
auditivo correcto para conseguir un aprendizaje adecuado. La mayor parte de
las habilidades comunicativas, cognitivas y de relación social que un niño
adquiere durante su crecimiento dependen de la información que recoge a
través de su sistema auditivo. Por este motivo, la deficiencia auditiva no
tratada puede producir serios problemas de desarrollo en el niño que la padece.
Provoca restricciones severas en el desarrollo de la comunicación oral, con lo
que se dificulta mucho el aprendizaje lector. De esta manera el pensamiento no
puede expresarse, con lo que se produce la desigualdad educativa y el
aislamiento. Numerosos estudios demuestran la eficacia de una actuación
precoz sobre el niño que padece hipoacusia, más eficaz cuanto más precoz 4 . El
objetivo de este capítulo es poner al día los métodos de detección y
cuantificación de hipoacusia en los niños, repasar las causas más frecuentes de
hipoacusia en la infancia y los métodos actuales para corregirla o paliarla.
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Título
del artículo: Reflujo gastroesofágico y patología ORL
Tipo de contenido: Artículo Original
Autores: I. Cano Novillo y A. García Vázquez
El reflujo gastroesofágico (RGE) se define como el paso, sin esfuerzo, del
contenido gástrico hacia el esófago. El material gástrico refluído tiene la capacidad
de irritar y lesionar tejidos no adaptados para la presencia de sus componentes.
EL RGE es un fenómeno, es muy frecuente en la edad pediátrica con una
incidencia que se aproxima al 18%.
La forma mas frecuente de manifestarse
inicialmente, es como vómitos de mayor o menor intensidad que van
cediendo paulatinamente hasta desaparecer, en un 85% de los niños, hacia la
edad de cuatro años. En otros casos el RGE es mas intenso en frecuencia y
duración convirtiéndose en patológico.
Aunque la mayoría de los pacientes con reflujo patológico suelen tener
frecuentes episodios de vómitos, regurgitaciones o síntomas de esofagitis distal,
algunos no tienen las manifestaciones típicas de la enfermedad, siendo por tanto
mucho mas difíciles de diagnosticar, en estos casos se habla de reflujo oculto.
El RGE patológico puede conducir a una gran variedad de procesos con
afectación esofágica (esofagitis, estenosis, síndrome de Sandifer), estados de
alteración nutricional (desnutrición, alteración del desarrollo), trastornos del
sueno o llanto excesivo .
También se asocia a la presencia de numerosas enfermedades y síntomas del
aparato respiratorio y de la vía aérea superior. Actualmente se reconoce
asociación del RGE con la presencia de estridor, laringitis recurrente, estenosis
subglótica, laringitis, laringoespasmo, laringomalacia, tos crónica, estenosis de
coanas. El RGE, puede ser el desencadenante o el factor cronificador de múltiples
patologías ORL, que no respondan adecuadamente al tratamiento específico.
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